jueves, 1 de marzo de 2007

Fernando, el perro que venció al olvido

Esta historia comenzó al despuntar la década del 50, un día que el recuerdo no ha registrado. En Resistencia, capital de la provincia del Chaco, apareció un forastero con una guitarra al hombro, y un perrito blanco que no se despegaba de su lado. El hombre entró a una humilde pensión, y con voz serena preguntó si ahí se podían hospedar él y su perro. El dueño, tras mirarlo de reojo, le respondió:
-Si vos no cantás y el perro no ladra, pueden.
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Jornadas después, el artista ambulante del cansancio pasó al descanso eterno. El propietario de la pensión se quedó frío con un cadáver aún caliente. La Municipalidad dio sepultura al cantor desconocido. En tanto, el dueño y algún vecino, compasión en ristre, resolvieron quedarse con el perro. Vano intento. El perrito no se sometía a nadie y al instante tomó la ciudad como su casa.
Poco a poco aquel valiente cuzquito de espíritu callejero, se fue adueñando del cariño de la gente. Sus andanzas y alegría calaron hondo, pues entregó su amistad a los niños y su compañía a los ancianos. Pero seguía siendo libre. De todos obtenía buen trato, y respeto por la libertad que demandaba.
Mas, un aciago día, al perrito blanco lo atropelló un automóvil, y lo dejó a orillas de la muerte. Los niños quedaron estupefactos y doloridos. Ellos sabían que el perro necesitaba un doctor, y sólo conocían a Pipo Reggiardo (un médico que en la Plaza Belgrano, a veces jugaba un ratito a la pelota con ellos). Se lo llevaron. El doctor Reggiardo lo auxilió con presteza, y, al tratarse de un animal sin dueño, lo "internó" en su consultorio adentro de una caja de cartón. La entrega del médico y el preciso tratamiento, en pocos semanas consiguieron la total recuperación.
El animalito volvió a la calle enarbolando su natural propensión a la amistad. Así, el simpático vagabundo, fue dejando tras de sí una estela de modestia, agradecimiento y saber estar.
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Sin embargo, no es posible interpretar la historia de este perrito, sin conocer a su amigo del alma: el cantante Fernando Ortiz.
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(Fragmentos de una larga entrevista concedida por el cantor unos años antes de su fallecimiento)
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-Lo conocí en el 51 en el Bar Los Bancos, junto a la plaza. Era un perrito blanco, chiquito, y tenía más o menos un año. Cuando lo vi lo comparé con un capullo de algodón. No lo llamé, pero él vino directamente a echarse a mis pies. Los mozos me preguntaron si molestaba. Les respondí que no. Se quedó a mi lado, y cuando salí me siguió hasta el Hotel Colón, donde yo vivía. A la mañana siguiente lo encontré debajo de mi cama. Como hacía calor y no cerraba la puerta, seguramente entró mientras dormía. Entonces lo bañé, le di de comer, y comenzó la amistad.
-En el hotel, al principio, yo disimulaba su presencia. Hasta que Coco Lucas, el dueño, lo descubrió. Coco, conmovido por mi mirada y la mirada del perrito, en vez de echarlo le hizo colocar una cucha para que pudiera descansar.
-Yo actuaba en Los Bancos con una orquesta, y cuando actuábamos, el perro se iba a echar detrás del piano. No se separaba de mí. A la salida, siempre me ladraba de manera especial. Yo sabía que era su forma de invitarme a la Plaza San Martín, donde cumplía una especie de rito: perseguir a los gatos. No los agredía. Jugaba corriéndolos.
-En una oportunidad hubo una reunión de artistas. El perro se sentó junto a mí en la punta de la mesa. Los muchachos decidieron ponerle mi nombre. Él respondió bien al nombre de Fernando y jugó con todos ellos. En la amistad era como los humanos. A mí me parecía un ser humano vestido de perro.
-A Fernando le gustaban mucho los picantes y el azúcar, y eso no podía ser bueno para un perro. Como era blanco se ensuciaba mucho, y en cualquier casa lo bañaban. Hasta tres o cuatro veces por semana. Y eso tampoco podía ser bueno para un perro.
-Una noche que hacía mucho frío se me ocurrió darle grappa con azúcar. Al principio no le gustó, pero al rato, empezó a pedir más. Cuando nos fuimos, le costó bajar de la silla, y caminaba de costado, borracho.
-De vez en cuando visitábamos a un gran amigo; el pintor René Brusseau. Fernando se hizo muy amigo de René. Otro de sus amigos fue el escultor, Víctor Marchese. Con Juan de Dios Mena, iba al Fogón de los Arrieros. En el Fogón, lo aceptaron y lo hicieron socio de la institución. Allí destacó como crítico musical. Su mayor virtud era su oído. Como nadie captaba la belleza de los sonidos.
-Para él lo fundamental era la noche. Recorría el Bar Sorocabana, el Bar Los Bancos y el Club Social. Y si oía música se acercaba. La música le encantaba. Pero si no le gustaba algún artista se iba. Y la gente lo seguía.
-No se perdía ninguna fiesta. En los conciertos se colaba y se iba a echar cerca de la orquesta, o del solista. Cuando meneaba la cola aprobaba la actuación, pero ante las pifias gruñía, y a veces aullaba. Él nunca fallaba. Y los músicos admitían haber metido la pata en el punto indicado por el perro. Era un crítico riguroso. Y ninguno se atrevía a pedir que lo pusieran de patitas en la calle, porque la gente se fiaba de su oído.
-Recuerdo que el maestro, Hermes Peresini, eximio violinista, sabía ponerlo a prueba. Tocaba un fragmento de la Czardas, de Monti, y en algún momento colocaba mal alguna nota. Fernando respondía dando un salto y se ponía a gruñir, mientras el maestro se reía. El perro tenía un oído musical muy desarrollado. Quizás esa fue la herencia que le dejó el artista que lo trajo a Resistencia.
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Como perro que era, Fernando se ceñía a su código de costumbres: pernoctaba en la recepción del Hotel Colón (en ocasiones en El Viejo Rincón), a primera hora de la mañana entraba con los empleados al Banco de la Nación, y se dirigía al despacho del gerente, donde éste le hacía servir el desayuno: café con leche y medialunas. Después iba a visitar la peluquería de al lado del Bar Japonés. A continuación, dormía un rato en el Sorocabana sin que nadie lo molestara. Almorzaba en El Madrileño (junto al Sorocabana). En casa del doctor Reggiardo hacía la siesta (un ladrido y un arañazo a la puerta era la contraseña para entrar). Y tras la siesta cruzaba a la Plaza 25 de Mayo, a divertirse hostigando a los gatos. Al atardecer corría al Bar La Estrella, a merendar lo que le daban los dueños y la clientela.
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En La Estrella, le ocurrió un desagradable episodio cierta vez que un "chistoso", pasado de vinos, le pegó una patada. A su aullido de dolor replicó, Alberto Rulli (cantor y dibujante), increpando fieramente al agresor. Y atrás de Rulli, llegó Deolindo Bittel (el que fuera dos veces gobernador de la provincia), a quien hubo que frenar para que no la emprendiera a golpes. La trifulca se saldó con la expulsión del tipejo, y con Fernando comiendo maníes bajo una mesa.
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No obstante, fue en el Bar Japonés vivió su más dura experiencia. Fernando habíase enamorado de una perrita del vecindario. Un día copularon quedándose abotonados en la puerta del bar. Los presentes los espantaban, y, al no conseguir que se desengancharan, alguien les arrojó agua hirviendo, que Fernando recibió de lleno en el lomo, en tanto otro le asestó una cuchillada en un costado.
Envuelto en sangre lo transportaron al Club Social, donde el doctor Reggiardo lo atendió de urgencia. Después, fue alojado en el Club Progreso. Lo cuidaron con dedicación y ternura. Cual respuesta a la cruel agresión, el amor de la gente hacia su perrito salió a la superficie: a toda hora niños y mayores se aproximaron al club, ansiosos de conocer la evolución curativa del animal. De este modo quedó bien claro, que tenía muchos amigos pero ningún dueño.
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Fernando volvió a callejear por la ciudad. No hubo evento artístico o social que no contara con su asistencia. Todo le atraía: fiestas, tertulias, conciertos, espectáculos, bailes populares, y él, sirviéndose de su don para hacerse querer, recalaba en cualquier reunión.
Con su presencia alegró bodas y cumpleaños, y fue motivo de orgullo para aquellos que lo recibían en sus casas.
En los velorios pasaba otro tanto; si asistía era un honor, pero si no aparecía derivaba en desdoro para el fallecido y sus familiares.
En las exposiciones pictóricas, los organizadores temblaban al verlo entrar. Si Fernando recorría la sala y luego se echaba en un rincón, todos contentos. Mas, si se marchaba, el pintor ya podía descolgar sus cuadros.

ALGUNAS DE LAS ANÉCDOTAS QUE LO LLEVARON AL BRONCE

En 1954 (y en un momento de alarma social, pues habíanse producido muertes de niños por mordeduras de perros), la vacuna antirrábica llegó al Chaco. Se estableció la obligatoriedad de vacunar a todos los canes. En la Municipalidad se llevó a cabo el cometido, y a la Municipalidad acudió Fernando sin que nadie lo llevara. Por propia voluntad dejó que el doctor Andreu lo inmunizara. Tal actitud, impropia en un animal, obtuvo su justo premio: le concedieron la patente número uno, y lo nombraron "Primer perro civilizado de Resistencia".
Sin embargo, la patente número uno ni el título de "Perro civilizado", lo libraron de un aciago incidente. Una mañana, los hombres de la perrera lo cazaron, y medio dormido lo introdujeron en la jaula del camión. Mas, la providencial intervención de Tatalo Dominguez (campeón chaqueño y argentino de boxeo) y de Moisés Zaín (promotor de espectáculos artísticos y deportivos) trastocó las cosas, porque además de reprender a los perreros, instaron a otras personas a unirse a la protesta. Se armó un alboroto. Hasta que una mano anónima abrió la puerta de la jaula. Entre los aplausos y las risas de la gente, Fernando, como un balazo se metió en el Sorocabana seguido por el resto de perros capturados.

En el Bar La Estrella, una noche de invierno oíase una audición de tangos, que el bullicio y la humareda no invitaban a escuchar. O al menos eso pensó uno de los dueños del bar, ya que apagó la radio. Al instante retumbaron los ladridos de Fernando. Se hizo un breve silencio. Conectaron nuevamente el receptor. El perro se calló y se tumbó junto al mostrador a deleitarse con la música.

Una mañana muy temprano, la Plaza 25 de Mayo tembló con los ladridos de Fernando. Los taxistas que estaban en la parada acudieron a ver qué ocurría, y encontraron un señor mayor tirado en el suelo. Uno de los taxistas, hábil en primeros auxilios, le practicó ejercicios de reanimación. Luego, en uno de los taxis llevaron al anciano al Hospital Perrando. A Fernando le impidieron el paso, mas él quedó merodeando. Los taxistas regresaron contentos; el señor, que había sufrido un infarto, se salvó.

Aún se recuerda su "colaboración" con el Coro Polifónico de Resistencia (galardonado dos veces en certámenes internacionales en Italia: Arezzo-1968, y Pescara-1974). Ocurrió en el Teatro Sep. Iba a dar comienzo la función y Fernando subió al escenario. Miró uno a uno a los cantantes, y luego de agitar la cola ante la mítica directora, Yolanda de Elizondo, fue a tenderse al lado de la candileja. La señora de Elizondo captó el mensaje de anuencia e inició la actuación.

Durante una representación teatral, y en el momento que la protagonista era acosada por un hombre-lobo, Fernando entró en escena y lamió la cara de la actriz, Delma Ricci, tal si le dijera:
-No tengás miedo, aquí estoy.
En ese punto concluyó la obra. El perrito conoció el aplauso.

Cuenta el periodista y escritor chaqueño, Mempo Giardinelli:

-El 57 o el 58, visitó Resistencia un famosísimo pianista polaco apellidado, Pederewsky, y ofreció un único concierto en el Teatro Sep, y por supuesto mis padres me llevaron. La sala estaba repleta, y Fernando se acomodó bajo el piano de cola (los organizadores siempre explicaban a los músicos visitantes de la ineludible presencia del cuzquito). Y a la vista de cientos de personas, se diría que Pederewsky y Fernando comenzaron el concierto. Nunca alvidaré la impresión de aquel público, cuando en medio de una sonata de Beethoven, Fernando se puso de pie alzando las orejas y soltó un gruñido. Pareció que el mundo se detenía, pero Pederewsky, todo un profesional, siguió como si nada. Hacia el final nuevamente el perrito sacudió las orejas y miró fijo al pianista, como diciéndole:
-Oiga, la está pifiando.
Entonces, Pederewsky, con europea elegancia,detuvo las manos, miró al perrito y le dijo en duro castellano:
-Tiene razón, equivoqué dos veces.
Hizo un da capo y repitió la sonata, que le sal perfecta. El concierto acabó con una ovación, un par de bis, y el discreto mutis de Fernando.

(A la siguiente anécdota, mucho tiempo se la consideró otra versión de la anterior. Hasta que, Miguel Devoto -un marxista que en aquellos años se atrevía a decirlo-, lo aclaró pues él fue testigo presencial)

Un afamado violinista europeo, en tournée por el noreste del país, se presentó en el Teatro Sep. Fernando asentó su alba figura entre la primera fila y el escenario. El concertista tocaba con dulzura, y el perro, como buen melómano, disfrutaba con la música. De pronto abrió los ojos, levantó las orejas y lanzó un aullido. El músico había errado unas notas y el animal lo percibió. El hombre, contrariado, interrumpió la actuación, abandonó el escenario, y entre bambalinas exigió la inmediata evacuación del perro. La respuesta, muy a la chaqueña, fue tajante:
-Fernando sabe lo que hace -le dijo uno de los responsables.
-Así que, tocás bien o el que se va sos vos -agregó otro.

Agonizaba la década del 50, y a fin de inaugurar unas obras visitó Resistencia el presidente del país, general Aramburu (militar golpista). En el Club Social se organizó un acto. Comparecieron el presidente y las autoridades provinciales. Aramburu ocupó la cabecera de la mesa, y a su derecha se sentó el gobernador. De repente, sobre el alfombrado apareció Fernando. Su irrupción provocó estupor, murmullos y risas. Entonces, ante la confusa mirada de Aramburu y su séquito, el gobernador se puso de pie, y tal si presentara un embajador en el Vaticano, dijo en voz alta:
-Señor presidente, el perro Fernando.
Fernando miró a todos y se retiró. Él no comulgaba con el poder.

René Brusseau (prestigioso artista plástico) y Fernando, establecieron una agradable relación de amistad. Muchas veces el perro le hacía compañía en su estudio mientras él pintaba. Mas, una tarde del año 1956, Fernando salió a la calle poseído de una repentina urgencia. Sus ladridos y movimientos extrañaron a la gente. Comprendiendo que algo pasaba, varias personas entraron al estudio, y encontraron tirado en el suelo el cuerpo sin vida del pintor. Su mano izquierda aún sujetaba la paleta.
Se ignora cómo, pero Fernando supo que René iba a ser velado en el Fogón de los Arrieros. Cuando el vehículo fúnebre llegó con el cuerpo, el perro estaba esperando. Pasó la noche junto al ataúd del amigo. Al otro día acompañó el cortejo. Tras el entierro, todos abandonaron el cementerio. Pero, Fernando no; él se quedó un rato más.

Los perros abrazan una vida breve, y Fernando no podía escapar a ese designio. La mañana del 28 de Mayo de 1963, Chacho Escalante (taxista amigo de artistas y bohemios), el que tantas veces lo llevó a los bailes donde actuaba, Fernando Ortiz, lo halló agonizando delante del Banco Español. A las pocas horas Fernando se marchaba de la vida, dejando su ejemplo de soledad y amistad. Al conocer su muerte, Resistencia se hundió en la tristeza. El amado perrito se había ido, aflorando en los pechos la más tiernas palpitaciones.
Su funeral detuvo la ciudad. El pueblo, enternecido, lloraba su pérdida. Lo sepultaron en la puerta del Fogón de los Arrieros (institución de la que era socio de honor). Fue una ceremonia solemne. Una compacta multitud cubrió la calle, para darle un sentido adiós al perrito más querido. Algunos comercios bajaron sus persianas. Las viviendas vestían crespones en sus frentes. La Banda Municipal ejecutó una marcha fúnebre. Las campanas de la Catedral tocaron a muerto. Los poetas desgranaron versos por él. Los artistas, compungidos, se encerraron en el silencio. Después, la vida continuó. Fernando ya formaba parte de la historia de Resistencia.

En su tumba, la gente del Fogón de los Arrieros puso una escultura y una placa recordatoria con esta leyenda:
"A Fernando, un perrito blanco que errando por las calles de la ciudad despertó en infinidad de corazones un hermoso sentimiento".
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A su vez, el escultor, Víctor Marchese, lo inmortalizó en una estatua de bronce (instalada en una esquina de la Casa de Gobierno). Al acto de inauguración acudió el gobernador de la provincia.
Transcurrido un tiempo, Víctor Marchese explicó porqué la escultura está situada de espalda a la Casa de Gobierno:
-Fernando era un libertario. Nunca se sometió a ningún poder. Por eso nadie lo vio entrar a una iglesia ni a ninguna comisaría. Estar de espalda al poder refleja su verdadero espíritu.
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Al derivar en bronce, la BBC de Londres homenajeó a Fernando, emitiendo una crónica del periodista Arturo Barea.
Se publicó un libro: "Fernando, un perro de verdad", de Hugo Ditaranto, traducido al italiano, griego y ruso.
El notable cantaautor, Alberto Cortés, en su canción Callejero, lo hizo poesía y lo hizo música:
Era un callejero con el sol a cuestas,
fiel a su destino y a su parecer.
Sin tener horario para hacer la siesta
ni rendirle cuentas al amanecer.
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También su historia se paseó en una pieza de títeres, por salas de Resistencia y escuelas de la provincia.

Ahora se habla de llevar su vida al cine.

En el diario La Capital, de Rosario, Mario Candioti escribió un artículo titulado, El perro que se convirtió en el mito de un pueblo: La historia de Fernando, el inolvidable perro que se transformó en personaje popular, no puede dejar de ser contada. El 28 de Mayo de 1963 dio su último salto, su último ladrido, pero la ciudad lo evoca y lo nombra, al punto de conmemorar cada aniversario de su desaparición. Y a la distancia, es inevitable el recuerdo de Fernando Ortiz:

-Cuando murió vinieron a mi casa a avisarme. Yo no quise asistir. Era un golpe demasiado grande para mí. Lo lloré mucho. Hasta los gatos de la Plaza San Martín, que Fernando acostumbraba perseguir, ese día lloraron por él. Esa noche, con la calle ya desierta, fui a su tumba a explicarle mi ausencia. Volví a llorar. Creo que Fernando lloró conmigo. Está enterrado frente al Fogón de los Arrieros. Pienso que él también habría escogido ese sitio para descansar.

En Resistencia (llamada "ciudad de las esculturas", por las casi quinientas esparcidas por sus calles, avenidas, plazas y parques), el perro Fernando posee dos estatuas esculpidas con la fuerza del amor: la de su sepultura en la vereda del Fogón de los Arrieros, y la más significativa delante de la Casa de Gobierno. En las dos, cada 28 de Mayo, aparecen ofrendas florales depositadas por manos anónimas.

Hoy, al viajero que nos visita, un gran cartel en la vía de acceso lo saluda con estas palabras:
Bienvenido a Resistencia, la ciudad del perro Fernando

Es el reconocimiento de todo un pueblo, a aquel perrito vagabundo que vivió con nosotros en los años 50 y comienzo de los 60, y que a todos supo robarnos el corazón.
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R.M.J.
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52 comentarios:

Thiago dijo...

Olassssss! Me ha gustado mucho tu relato de las aventuras de este perro vagabundo y melómano...! algo encarnación del espiritu argentino, algo mitológico tb, Fernando encarna perfectamente las virtudes que todos los amos de perros vemos en los nuestros.
Muy divertida tu narración y muy bien docuemntada en la linea de García Marquez, me encanta esa manera que teneis los de por ahí de hablar de la gente con su nombre y sus profesiones.

Ha sido un gran placer leer tu histori, y Fernando ya tiene en mi corazón un admirador mas.

Escribir sobre los recuerdos de los hombres y ciudades aunque sea de una manera mitológica es un ejercicio de amor por y para el pueblo. Espero que tengas mucha suerte en tu vida literaria y Fernando llegue a formar parte de la iconografía mundial. Vencer al olvido es una de las mas bellas maneras de pasar por la vida.

Un beso desde Madrid. España.

Omar Olivares dijo...

La verdad que historias como esta siempre me animas a seguir nadando en el mar de los blogs. y cosas que se cuentan como la de este animalito, aún más.

Willy dijo...

La verdad había escuchado mil veces la excelente canción de Alberto Cortez pero no imaginaba que fuese algo más que el fruto de su imaginación.
La historia me pareció fantástica, y magistralmente narrada.
La ternura del perrito y esa suerte de "humanización" del animal que era un crítico entendido de la música con un caracter fuerte.
Una historia que se convierte en leyenda y que deja sus moralejas como enseñanzas de vida.

Saludos y aplausos desde Montevideo-Uruguay.

Comunicarlos dijo...

Me gusta el paseo por el tiempo de la mano o mejor de la "pata" del perro.

Es un relato interesante con visos de crónica periodística y giros literarios interesantes, como aquello de "y el perro conoció el aplauso".

Felicito a su autor y creo en que este texto es una obra seria con un ancla realista que termina en la escultura real del perro. Los datos y el entorno donde se desenvuelve este relato son vívidos y palpitantes.

No soy un crítico literario pero mi puntaje de lector desprevenido y escritor latinoamericano es alto en la escala de los buenos textos.

Carlos Vásquez
Colombia

El pequeño Dardo dijo...

Un relato super interesante, sin duda.

Y es que como dijo el célebre Jean Paul "El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados."

Me encantó la historia amigo..

Odi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Odi dijo...

La historia me pareció muy tierna. inclusive, muy a mi gusto, por sus momentos alegres.
(-"Si vos no cantás y el perro no ladra, pueden".
"El dueño se quedó frío con un cadáver aún caliente".
"-El perro sabe lo que hace.
-Así que, tocás bien o el que se va sos vos".)
Debo reconocer, que me cubrió de ternura el momento que salta a escena a lamerle la cara a la actriz.
Después lloré cuando el perrito se muere y la ciudad se hunde en la tristeza. Y volví a llorar cuando el cantor va de noche a su tumba a explicarle porqué no asistió a su entierro. Me llegó al alma la frase, en la que refiriéndose al pero muerto, dice: "Creo que Fernando lloró conmigo". Sin duda, le fue fiel hasta el final, otorgándole esa sensación desde el más allá.

Resumiendo, la historia del perro es nostálgica, transparente y llena de bondad, tanto por parte de las personas como por parte de este animalito "humanizado". ¿El perro se humanizó, o los hombres se "fernandizaron"?.
Quizás mucha gente diga, tras leer el texto, que se ha exagerado haciéndole tantas esculturas, recordándole cada aniversario, y dándole el título de, "... Resistencia, la ciudad del perro Fernando".
Yo, sinceramente, pienso que todo lo hecho es poco. La historia de este perrito tendría que ser conocida a nivel mundial, y contarse en los colegios. Hacer de su vida un cuento clásico.
A mí también, Fernando, me ha robado el corazón.

Odi - Madrid, España.

Odi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La voz dijo...

te acuerdas del parrafito de la cancion de Alberto que dice:
Digo nuestro perro porque lo que amamos lo consideramos nuestra propiedad"
Un placer leer este post.
un homenaje bien servido.un anecdotario bien servido.
un buen "dulce" literario.
La Voz, Mexico.

José Antonio Galloso dijo...

Un relato simple, claro y directo, cualidades de todo buen texto. Me ha gustado la forma en la que nos lo has presentado.

Enhorabuena y felicitaciones.

Sinceramente

José Antonio Galloso
San Francisco, 2007

mar dijo...

De corazón me ha facinado tu escrito. No mucho escriben de la vida bondadose de un perro, pero tú le has dado una vida mitológica a un fiel ser.

Me gusta la connotaciñon socio-política del relato. El no pertencer a nada ni nadie (lo que se hace más difícil cada día), el amor por el arte, el saber escuchar y la amistad sin límites.

AL igual que Willy, he escuchado esa canción de Cortez, pero jamás pensé que era por un perrito... Lo que nos enseña la vida, no?

Hermoso, Fernando seguirá pálpitando en mi!

Gracias mil desde Panamá,
Mar

Panamá, Panamá

Fuego Negro dijo...

...en mi pueblo,como pueblo que es,existen y existieron varios perros que eran de todos porque no eran de nadie,tu historia me desperto el recuerdo...eso hacen las buenas historias,despiertan

un abrazo desde Colonia del Sacramento,Uruguay

salud y mas que suerte

J.Carlos dijo...

Cuando comencé a leer ya sentí que el texto estaba bien escrito. Tienes un buen manejo del idioma, y lo que es más importante, no caes en vulgaridades. La estructura periodística funciona,pero,quizá, el desliz hacia la narrativa sea lo que enriquece el escrito.

En cuanto a la historia en sí, la encontré tierna, cristalina y fácil de memorizar. Creo que el perro Fernando es un ejemplo a seguir. Su soledad, ternura, amistad, y rechazo al poder, lo hacen digno de las tres esculturas que posee. Me parece que un caso así, de un animalito tan recional, nunca se ha dado, o, al menos, que yo lo sepa. A mí también me ha robado el corazón.

Su historia la sentí tan profundamente, que me vi obligado a ampliar mi lista de proyectos. Ahora pretendo visitar esa ciudad. Algo curioso, sin duda, pues los turistas viajan atraídos por la belleza de un lugar, y yo viajaré atraído por la historia de un perrito callejero.
Me encantaría sacarme una foto al lado de cada una de sus esculturas, y otra debajo del cartel de bienvenida.
¿Y la gente? Me imagino las anécdotas que contará la gente, y que aquí, Tito. no las ha introducido por una cuestión de espacio.

Amigo Grandi, eres GRANDE.
Un saludo
Uno del Montón

Helena dijo...

Una historia preciosa y muy bien narrada. Capta el interés desde el primer momento, y lo mantiene hasta el emotivo final.
Muy bien retratados los años en que se desarrolla, así como la ciudad, las personas que lo habitan y los vínculos afectivos con tan extraordinario animal.
Mezcla de crónica periodística, relato y leyenda, que crea un sentimiento de ternura inmediato y de complicidad con respecto a Fernando. El que tenga nombre de persona contribuye a humanizarlo aún más, así como su bien definida ideología, su entendimiento del arte, y su sentido de la lealtad y de la amistad.
Este perrito de espíritu y vida bohemios llega al corazón del lector.

Dos frases que me han gustado especialmente: "A mí me parecía un ser humano vestido de perro", "Tenía muchos amigos pero ningún dueño".

No creo que si Fernando leyese este texto levantase las orejas y aullase. Al contrario, estaría muy contento meneando su cola.

Al igual que le ha sucedido a J. Carlos, ha despertado en mí el deseo de conocer ésta ciudad. De ésta forma, Fernando parece convertirse también en reclamo turístico.

"Mitos de mi tierra" es, sin lugar a dudas, un libro que yo compraría.

Felicidades, Tito. Mucha suerte.

Sevilla. España.

amanda dijo...

Es una historia conmovedora. La alegría del perrito, su don de la amistad, amor por la música, y rechazo a todo poder,derritieron mi corazón.
Cuando el cantor de noche va a la tumba, imaginé la escena y mis lágrimas rodaron.
Al final, al ver las fotos de las esculturas, parte de ese pueblo me sentí. Fue como si yo hubiera colaborado para que las tres estén allí.
Y este conjunto de emociones lo viví gracias a Tito Grandi; según mi parecer, un escritor de talento excelente.
Tito, desde África Occidental a ese rincón de América del Sur, cual puente de amistad va mi saludo.

Malabo, Guinea Ecuatorial

churrinche dijo...

Emocionante la historia del perrito. La interpreto como un canto a la amistad. Puesto que él fue amigo de los hombres, y correspondiendo a esa amistad los hombres lo amaron y lo aman, hasta el punto de asegurar que su ciudad le pertenece: RESISTENCIA, CIUDAD DEL PERRO FERNANDO.

Al terminar de leer "El perro que venció al olvido", me detuve a pensar y me pregunté: "Si yo hubiera escrito esto sobre un cuzquito, seguramente me habrían dicho que soy un exagerado y que no puede haber un perro con esas cualidades". Y, sin embargo, Fernando existió, y su vida está ampliamente documentada (esculturas incluidas). Una vez más la realidad le gana a la ficción, porque no puede haber ficción alejada de la realidad.

Del escritor qué se puede decir: es un escritor capacitado que se ciñe a lo documentado para no caer en la literatura.
Por mi parte, el perro Fernando ha hallado un hueco en mi corazón, y Tito Grandi se lleva mi agradecimiento por habérmelo hecho conocer.

Montevideo, Uruguay.

Nero dijo...

Nunca había oído o leído la historia de Fernando, digno representante de que los perros son los mejores amigos de los hombres y muestra de que los animales y en este caso los perros son muy fieles y cariñosos cuando se les trata de la misma forma

SALUDOS Y SUERTE

Oaxaca, México

verboenazul dijo...

Bella, bella, bella, una bella historia. Leerla es abrir los sentidos a la ternura de Fernando.

Podría diseccionar este texto, y analizar sus partes buscando la pormenorización, pero no, prefiero que navegue al completo en mi gusto para comprender al perrito, al cantor, a la gente, y al hambiente que acunó esta maravilla de complementación.

Si es verdad que por la profundidad de sus huellas se conoce al caminante, Tito Grandi y el perro, pueden respirar satisfechos; Fernando ya vive en nuestros corazones, y Tito, por su laudatorio escrito, ya tiene el trofeo de nuestro agradecimiento.

Santo Domingo, Rapública Dominicana

nora dijo...

Varias veces he visitado brevemente ese lugar. Cuando se viaja en automóvil de Asunción a Buenos Aires, se pasa por allí.

Inclusive, he visto el cartel BIENVENIDO A RESITENCIA, LA CIUDAD DEL PERRO FERNANDO.
Pero, yo, sinceramente, pensé que era la publicidad de alguna fábrica de alimentos para perros.

Jamás imaginé que tal saludo hacía referencia a un animalito de historia tan tierna.

El texto lo he leído dos veces: una para mí y la otra para mi familia. A todos nos ha conmovido.

El perrito es tan afectuoso, que me llegó a enamorar. El cantor al hablar del cuzquito con tanto amor, también llega a enamorar.

Ahora, cuando muere Fernando, la imagen de la ciudad entristecida, me hizo llorar. Y cuando el cantor va de noche a hablar con el perro muerto, me partió el corazón.

La próxima vez que pase por Resistencia, ire a fotografiarme con sus esculturas.

Si al final va a ser como dicen Helena y Juan Carlos, el perrito callejero se va a convertir en reclamo turístico. ¿No es maravilloso que después de 43 años de muerto, ayude a sus amigos a mejorar su economía?

Fernando ya es motivo de conversación en las tertulia con las amistades.

Tito Grandi, gracias por habernos ofrecido tan hermosa historia.

ASUNCIÓN, PARAGUAY.

walter dijo...

Yo simplemente me enamoré del perrito. Jamás había escuchado hablar de un caso así. Pero no hay dudas, existió. Ahí están las fotos de las estatuas para demostrarlo. Y los testimonios de la gente. Me parece que si Resistencia es la ciudad del perro Fernando, los habitantes tendrían que estar orgullosos, porque nunca existió un perro así. Lo hablaba con mis amigos y todos se rién, les cae bien. Uno me dijo que si su mujer, que está embarazada, tiene un hijo le va a poner Fernando.
Creo que Tito Grandi, es una persona muy justa, porque en vez de inventarse una historia para que los demás lo admiren,prefirió hacerle un homenaje al perro Fernando.

Quito, Ecuador.

jose guillermo dijo...

Me encantó la historia del perrito. Me encantó el modo de presentarlo por Tito Grandi. Pero lo que más me encantó, fue la actitud del pueblo. La gente que le entregaba todo su amor y con todo su amor lo cuidaban, pues, aparte de alimentarlo, ("...en cualquier casa lo bañaban")lo aceptaban de igual a igual respetándole su libertad.
Para Fernando mi corazón. Para el pueblo de Resistencia mi aplauso. Para Tito Grandi mi admiración. Y para Linde5 mis felicitaciones por hacernos conocer historias como esta.

Tegucigalpa, Honduras.

madrileña dijo...

Leer la historia del perrito me ha estimulado en este día de calor intenso.
Yo también, como dice uno de los comentarios, pienso que de escribirse tal cual como ficción, se hubiese dudado de la capacidad del perro. Y, sin embargo, ahí está, verídica y hermosa.
El perro Fernando llega al corazón, pero, el cantor, que aun viviendo en un hotel, se atreve a cuidarlo, me parece de una humanidad asombrosa.
Al pueblo que lo acogió lo admiro. Ahora, al "chistoso" que le pegó la patada lo colgaría de su parte colgante, y a los que lo quemaron y le dieron la cuchillada, los sentaría alegremente en la silla eléctrica.
Tito Grandi, gracias por escribir esta página de tu tierra, y a Linde5 gracias por haberla publicado para que todos la pudiéramos leer.


Madrileña de Chamberí.
MADRID, ESPAÑA

Nacho Carreras dijo...

Me ha gustado mucho tu conmovedora crónica de las aventuras y desventuras de este perro sin dueño, melómano y casi humano.

Salud y suerte desde Valladolid - España.

Miguel Angel Servellón dijo...

Una historia llena de fantasías, narración documentada y sincera, llena de recuerdos, que te hacen vivirlos de nuevo y te hacen reflexionar sobre los hechos reales del día a día.
Saludos

Isabel dijo...

Me gusta leer acerca de mitos y leyendas porque siento que son el reflejo de la verdadera naturaleza de un pueblo. No solo me ha encantado la historia de Fernando, sino que me ha conmovido la nobleza y cariño de los pobladores de Resistencia. Una tierna narración de principio a fin, rica en detalles, llena de historia y costumbres, capaz de dejar grabada en el lector una sonrisa en el alma.

Sinceramente,

Isabel
Managua, Nicaragua

Paulo dijo...

É uma historia maravilhosa, inesquecível. Alem de surpreendente, está cheia de amor e amizade.
Acho no cachorro Fernando, um exemplo a seguir.
Tito Grandi, meus parabéns.

Rio de Janeiro, Brasil

Alejandro dijo...

Una bellísima historia; tierna y conmovedora. La encuentro muy bien documentada y muy bien narrada.En la línea de los grandes narradores argentinos.
El perro Fernando permanecerá en muchos corazónes, y Tito Grandi se quedará con nuestro agradecimiento por haberla traído a nuestro blog a artistas anónimos.

Amigo, chaqueño, te envío mis saludos desde esta lejana tierra.

TOTONICAPÁN - GUATEMALA

Basalo dijo...

Sus fotos me sorprendierom; tiene cara y cuerpo que, en mi opinión, corresponden a su forma de actuar.

Se parece mucho a Kuks, un perro que duró 18 años con mi familia. Fue un perro que tenía casa, pero cuando se lo sacaba por la mañana desaparecía 4 o 5 horas. Le gustaba mucho la calle, pero él sólo era un gran experto en perras.

Pero, lo de Fernando, aunque no es común, sí puede ser lógico. El perro tiene, según dicen, una audición siete veces superior al hombre. Y este perrito, habiedo sido iniciado en el sonido por un maestro de la armonía, detectaba las notas discordantes que los humanos normalmente no captamos. Las notas discordantes para su finísimo oído, sonaban como palabrotas en una charla agradable.

En cuanto a su amor por la pintura, sospecho que Fernando,en su próxima reencarnación será humano y crítico de arte.

MADRID, ESPAÑA.

Dalila Benedetti dijo...

'


Saludos cordiales!

Es hasta hoy que me he tomado el tiempo necesario para devorar (dos veces) éste relato que me ha atrapado de principio a fin. Muy reflexivo! La segunda vez leí para mis pequeños niños y la digirieron muy bien por el claro lenguaje que desarrolla el autor. Nunca antes estuvieron tan satisfechos con un Final..! ¡Felicitaciones, Tito! Supiste tocar corazones nobles!

Sin embargo, como lectora objetiva y crítica, agrego;

"Fernando era un libertario. Nunca se sometió a ningún poder. Por eso nadie lo vio entrar a una iglesia ni a ninguna comisaría. Estar de espalda al poder refleja su verdadero espíritu"

Si Fernando amó la Libertad, se sometió al único poder capaz de abrazarla; el poder del amor! Ése que sólo encontramos asistiendo a un templo inmaterial; en el fondo del 'ser', -reflejado en nuestro obrar- en la superficie del 'estar'! ;)

Tito, debo agradecerte el haber compartido con nosotros tu hermosa obra!

Recibe un abrazo y los aplausos que emitimos -mis niños y yo- para ti, en Caracas, Venezuela!


Dalila Benedetti.

David Yazo dijo...

divagar, vagar, o ar, he estado retirado de las letras y eso que soy joven aún, dudo demasiado y aveces me impregan el olor del miedo y amanezco con la saliba pegada en mi rostro, de perros y gatos, de historias y vidas se llena la vida, de luchas y muchas rachas de una prosa tachada, de vencer al olvido se trata lo que quieres hacer, de sondear tu estilo, de la gloria que hace falta para que el olvido sea recordado por que sólo es olvido.

DAVID YAZO
Bogotá- Colombia

Rubén dijo...

Quién podría olvidar la infancia y su mundo mágico lleno de juegos, acompañado de aquel personaje de cuatro patas que se esfuerza en no perder la ilación de las aventuras, y se esconde junto a nosotros, nos alerta con sus ladridos del peligro que se avecina, y otras veces desafía el peligro poniendo su vida en juego al enfrentarse a demonios y villanos con tal de que su pequeño amo no sea lastimado. Y sufre cuando siente que la tristeza ha tomado por asalto el corazón de su compañero, y se esmera en lamer con avidez esas lágrimas que resbalan de los ojos del pequeño, para infundirle el valor necesario para soportar todas las pruebas de la vida.

La historia de Fernando, es sin duda una de aquellas historias llenas de amor y ternura, un llamado de atención a los hombres, para que nunca olviden que las únicas formas de alcanzar la paz, es través de lo que podemos brindar a nuestro prójimo: la fidelidad, la bondad y el amor.

Fernando, es también aquel perro loco que disfruta de la buena música, amigo de los amigos, y compañero de las causas nobles. Y nos da una lección de honor, al no vincularse con el poder, aquel poder que corrompe la mente y vuelve codicioso a los hombres.

Ojala que este libro encuentre las vías indicadas para su publicación, y el sueño continúe su recorrido, alojándose en el corazón de los seres humanos.

Rubén Rivera
Lima - Perú

Carla dijo...

El perro Fernando quedará en la memoria de mucha gente, por su tranparencia existencial, su entrega en la amistad, y especialmente, por no haberse sujetado nunca a nigún tipo de poder.
Tito Grandi, nos has traido una historia conmovedora, y por eso te estoy completamente agradecida.

Carla. - Palma de Mallorca, España

Alvaro dijo...

Después de leer la historia de Fernando, me queda la impresión de formar parte de ella; pues, al llegar con tanta facilidad al corazón, es como si yo hubiera participado en su ejemplar existencia. Este perro es tan admirable, que con su intenso callejear logró lo que muchos soñamos: vivir de espalda al poder.

Tito, con fidelidad a los testimonios, unos toques de humor y ningún aspaviento, has reconstruido las andanzas del "cuzquito", para aflorar en nosotros los más puros sentimientos.

Un efusivo saludo.
Andorra la Vella - ANDORRA

PESCADOR dijo...

el perro del pueblo!
que bella historia, como un animal puede ser tan popular y desatar todas estas pasiones y creatividad.
importante la emancipacion perruna que contagia la humana...
saludos poeta.
abrazos desde los gettos de oakland, california

Yaiza dijo...

La historia del perrito me ha fascinado. Si no fuera por la abrumadora cantidad de pruebas que aporta el autor (fotos de esculturas incluidas), diría que es un texto de ficción.
Sólo quien lee su historia puede comoprender la diversidad de opiniones que deja la gente.
A mí también, Fernando, me ha robado el corazón. En cuanto al cantor y a las habitantes de la ciudad, la forma de comportarse con el animalito no parece de este planeta.

Tito Grandi, te digo lo mismo que se repite en muchos comentarios; gracias por haberlo escrito. Sin tu intervención jamás habría conocido al perro Fernando.

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, ESPAÑA

Genue dijo...

Hola!!! Me ha encantado la historia (biografía?) del perro Fernando!!! Estoy de acuerdo con thiago, encarna todas esas virtudes que vemos en nuestras mascotas. Lo cierto, es que la cosa no se queda ahí, y contaré la historia (y remitiré al blog) a mucha gente, deseándole que tengan una sonrisa durante el resto del día, igual a la que se me quedó a mí tras leer el relato.
... si al final el mundo no es tan malo.
Un saludo!!!

Annariel dijo...

Hermoso!

Ines dijo...

Me ha encantado la historia, me ha emocionado, como dicen en uno de los comentarios parece de la pluma de García Márquez. Me reconforta leer historias así, es tan triste el trato que damos a los animales ahora, aqui se refleja la fidelidad y el amor. Me imagino a Fernando en la misma situación viviendo en la actualidad, recibiendo patadas por todos lados y "estorbando" a la gente. Me ha gustado mucho, Ricardo, y buscaré la canción de Alberto Cortez. Una vez mas me has demostrado tu sensibilidad con esta historia tan tierna.

Dragon dijo...

Entonces Fernando era crítico de arte...jajajaj...imagino la cara de los artistas cuando el no gustaba de su obra o su música...jajajaja. Una historia increible.

Mamá Pollita. dijo...

Aunque no viví en esa epoca, me hizo llorar de tristeza por su muerte, me hizo reir por los episodios de su vida, por su buen gusto, por el hecho de perseguir a los gatos, si hasta las gatos lloraron su muerte, no hay duda que muchas veces las mascotas son mejores que muchas personas ... ¿cómo hubiera sido si lo hubiese conocido?, de hecho, lo hubiera cuidado mucho aunque quizas no se hubiera quedado conmigo porque su libertad era algo que él amaba mucho.
Gracias por deleitarnos con tan lindas historias.

BIRA dijo...

Una historia tierna, profunda, curiosa, graciosa... Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre. Es una pena que, a menudo, no se produzca esa amistad en sentido contrario y el hombre sea el peor enemigo del perro.

Quizás por eso es tan grato descubrir que hubo, hay y habrá personas que aprecian la amistad canina en todo su valor. Es ésta, tal vez, la forma más grande de amistad que existe: ellos JAMÁS nos defraudarán, jamás nos decepcionarán. Dan todo esperando muy poco a cambio (a veces nada). Y, cuando se van dejan un vacío tan grande como el que dejaría la marcha de un gran amigo (humano, normalmente).

Ha sido un placer leer tu relato. Mucha suerte con tus escritos.

Un saludo desde Holanda.

Mary dijo...

Me ha encantado en todos los aspectos. Una narración impecable.

Hay muchos perros en la situación de Fernando aunque con mucha menos suerte que la suya.

Espero que esto despierte la conciencia de muchos y les haga pensar.

Felicidades!!!

Un abrazo
Vane

koriflora dijo...

Un texto bello, muy bello con suaves matices al igual que un cuadro bien pintado y con unas palabras suaves e inteligentes que llegan al corazón.La sensibilidad del autor hace entrever el amor y respeto hacia los animales en esta ocasión EL PERRO.
Linda historia.

María Eugenia dijo...

"El callejero",que linda historia. Justo hoy mientras le daba comida a un perrito de la calle, me encontre con un caballero que coincidimos en nuestro amor por los animales, y comentabamos tantas cosas que podemos aprender de los animales, como esta historia del perro que venció al olvido.
Tengo una pequeña anecdota con respecto la canción de Alberto Cortés, cuando eramos chicas, iba todos los días un perrito a golpearnos con la cola la puerta,para que le dieramos comida,( no nos dejaban entrarlo,en ese tiempo vivíamos en casa de mi abuela, teníamos un gatito ,y no se nos permitía tener mas mascotas) bueno un día, nunca volvio.
Entonces tiempo después mi mamá compro ese disco "El Callejero", nosotras al escucharlos nos acordabamos del perrito que nunca mas volvio. y nosotras 3 llorando con la canción. hasta que un día. mi hermana tiro el disco sobre el techo de la casa, y no porque no nos gustara la canción. nos encanta. pero nos hacía llorar. hasta hoy cuando escucho esa canción me da pena.

dofernan dijo...

Nunca mas cierto aquel refran de; Cuanto más conozco a la gente, mas quiero a mi perro. En mi pueblo, hace ya unos 40 años, supo haber un omonimo de Fernando. Aparecio un día,en la estación de ferrocarril, con su pata delantera lastimada.Como podrán imaginar, lo curamos, lo bautizamos "Malandra" y fue parte integrante del grupo que se juntaba en la "Reina del Sur" a pasar las horas, hablando de futbol, box y por supuesto de "minas". corria el año 60, y uno de los pocos divertimentos que teniamos, era reunirnos en la confiteria. Malandra, ayudaba a Casin, el diariero del pueblo, a repartir La Razon 5ta.el llegaba a la puerta del negocio de mis viejos y con un suave ladrido, pregonaba el diario, esperando logicamente una retribución alimentaria. Cierta vez, ya de madrugada, "El pelado" uno de los socios de la "Reina del Sur" muy malhumorado, intento que malandra saliera por la puerta principal, a lo que el can, levantandose de entre los pies de la barra de amigos, que lo cobijaban del frio y le retribuian su amistad, con algo de comer, se paro, miro fijo a aquel que lo estaba echando fuera, y con una mirada sobradora, encaro la puerta lateral, alzo su mano delantera, empujo la puerta y salio muy orondo a la vereda. Solo le falto hablar. me pasaria horas escribiendo anecdotas de este "Amigo" de quien guardo uno de mis mejores recuerdo de la adolecencia. Tal vez, algunos de los que tuvieron la suerte de conocerle,lo recordaran.

Rodolfo dijo...

Realmente una historia increíble.
Viví por esos años en la ciudad de Corrientes, del otro lado del Paraná; vi las esculturas y escuché sobre la existencia de este maravilloso perrito.
Hoy, lejos de allí, y ya con varios años a cuestas y después de tanto tiempo, a través de este medio fabuloso de comunicación; tomo conocimiento de detalles inimaginables sobre la vida de este ser que supo dar y recibir amor, simplemente viviendo cada momento como lo que es, único. Una lección de vida para todos nosotros.
Me trajo recuerdos, y enterneció mi corazón.

Rodolfo Oviedo

Rio de Janeiro - Brasil

Fabian Mancilla dijo...

Hola: Soy una persona que ama los animales y en especial los perros...soy profesor de historia y organizando un viaje de estudios para mis alumnos he decidido visitar Resistencia y dar a conocer un poco mas sobre la vida de este ser maravilloso que ha sido fernando...he llorado con este relato y debo reconocer que la letra del tema de Cortez me apasiona: "se bebiò de golpe todas las estrellas, se quedo dormido y ya no despertò"...Gracias por tu Historia...Fabian Mancilla, Avia Terai, Chaco.

Fabian Mancilla dijo...

Hola: Soy una persona que ama los animales y en especial los perros...soy profesor de historia y organizando un viaje de estudios para mis alumnos he decidido visitar Resistencia y dar a conocer un poco mas sobre la vida de este ser maravilloso que ha sido fernando...he llorado con este relato y debo reconocer que la letra del tema de Cortez me apasiona: "se bebiò de golpe todas las estrellas, se quedo dormido y ya no despertò"...Gracias por tu Historia...Fabian Mancilla, Avia Terai, Chaco.

klausmeine dijo...

No conocía la historia hasta que un vecino preguntoume si entendía algo de internet porque necesitaba saber de la historia de "fernando", el perrito con el cual él jugava en las calles de Resistencia cuando chico!!!Le pregunté que tenía de especial el perro para estar en internet...y sus ojos se le llenaron de recuerdos y yo, contenta por haber descubierto tan hermosa historia.

klausmeine dijo...

Una historia así tiene que estar en el cine!!

KGAPALOS VIP' dijo...

POR HISTORIAS COMO ESTA, BENDITO SEA EL INTERNET, ESO ES LO QUE BUSCO EN LA WEB Y TE FELICITO POR TU RELATO, VAYA TALENTO PARA ESCRIBIR Y ME QUEDO CON UN PARRAFO DE LA OBRA MAESTRA DE ALBERTO CORTEZ:

ERA EL CALLEJERO DE LAS COSAS BELLAS
Y SE FUE CON ELLAS CUANDO SE MARCHÓ
SE BEBIÓ DE GOLPES TODAS LAS ESTRELLAS
SE QUEDÓ DORMIDO Y YA NOD ESPERTÓ.

KGAPALOS VIP' dijo...

POR HISTORIAS COMO ESTA, BENDITO SEA EL INTERNET, ESO ES LO QUE BUSCO EN LA WEB Y TE FELICITO POR TU RELATO, VAYA TALENTO PARA ESCRIBIR Y ME QUEDO CON UN PARRAFO DE LA OBRA MAESTRA DE ALBERTO CORTEZ:

ERA EL CALLEJERO DE LAS COSAS BELLAS
Y SE FUE CON ELLAS CUANDO SE MARCHÓ
SE BEBIÓ DE GOLPES TODAS LAS ESTRELLAS
SE QUEDÓ DORMIDO Y YA NOD ESPERTÓ.

VIVIR ES EL ARTE DE ATRAVESAR ESPERANZAS. -R.M.J.