lunes, 1 de octubre de 2007

Seis lunas que se van


Las decisiones grandes traen angustias grandes. Aquí estoy, seis meses después de subir a un avión rumbo a Estados Unidos, evaluando futuros posibles con un microscopio.
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Un “neoterm” ocupa ahora mi vocabulario…. No se si la palabra “neoterm” sea original, tengo serias dudas porque creo haberlo leído en el libro “1984”. De todas maneras, el término que vino a ampliar mi vocabulario es “Exilio Económico”.
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Esta frase se aplica a aquellos de nosotros que dejamos nuestros países por una persecución económica. Es decir, Teníamos talento, capacidades y ganas, pero un salario nos secuestraba la voluntad de seguir adelante profesionalmente.
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Por eso escapé de lo que más amaba…
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Vine por dinero y no lo he conseguido. Me gustaría regresar, pero soy terco. Me quedo un poco más hasta ver que pasa. La soledad es inmensa. Llegué en primavera, sufrí el verano calcinante y aunque los vientos fríos de estos últimos días presagian un otoño favorable, yo sigo aquí con cara de invierno.
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¿Me encontrará el otoño del año entrante todavía en el exilio económico?
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Pinté una casa y me pagaron mal. Actué como extra en una telenovela mexicana y conocí la gloria fugaz. Empaqué flores durante un mes en una nevera más grande que un club deportivo y entendí lo que siente un tallo de apio en la gaveta de las verduras. Recibí huéspedes en un restaurante de Disney World y supe de Mickey Mouses sin cabeza que fumaban a escondidas de los niños. Entré de vendedor a un canal de televisión regional y los bolsillos se me llenaron de polillas. Ahora, estoy en un periódico hispano y… (Este espacio queda para ser llenado en el futuro en consideración a mis actuales empleadores).
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Me faltan por lo menos cinco kilos de peso. La sonrisa que nunca fue mi arma más usada, ahora ya ni aparece por las esquinas de mi boca. La familia me duele profundamente aquí en el pecho.
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Busco hace tiempo una respuesta…
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Existirá algo llamado sueño americano o será solo el movimiento involuntario de los párpados que se cierran sobre el cansancio.
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Spanglish Nostálgico


Existe un tipo de inmigrante que nunca dejó su país, su cuerpo físico está en los Estados Unidos, pero su corazón sigue en su tierra. Sin importar su estatus legal, este tipo de inmigrante lleva una bandera y una añoranza dentro de sí. No importa si los años cubrieron de polvo el recuerdo. No importa si su conversación se entremezcla en un Spanglish disparatado. Ni siquiera importa que regresar sea más difícil que permanecer. Este inmigrante todavía recuerda una mañana pintada con los colores de sus primeros años. Sus costumbres huelen a cocina tradicional y saben a frutas imposibles. Los tonos de su oído resuenan en otra escala musical. Las calles de su piel todavía las recorren amores lejanos. Uno que otro pájaro migratorio llega al puerto de su mente en una algarabía que suena a libertad. La sangre de este inmigrante alcanza la temperatura justa del licor de su primera juventud y los primeros regaños quizás tengan la voz de una tía que no ve hace décadas.

Este inmigrante hace fila detrás de usted en el “supermarket”, conduce junto usted a través del “toll”, incluso, ve las mismas películas que a usted le gustan en el “cinema”.

Si por casualidad, su mirada de nostalgia se cruza con la suya esta semana, sonríale sin temor, tómese un par de segundos y con mucho cariño dígale con sus ojos: “ya lo sé, hermano, yo también me siento así”.
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CARLOS EDUARDO VÁSQUEZ - Colombia
http://escritoscotidianos.blogspot.com/
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Carlos Eduardo Vásquez, es también autor de los relatos: "Un libro sobre mí mismo", que aparece en esta misma galería, y de "El preso, la prisa y la prosa", que puede leerse en, Linde5-otro enfoque (Contra el abandono y el maltrato animal).

viernes, 27 de julio de 2007

TA CO NA TA


Tenía nombre japonés pero nadie sabía por qué. Era bajita y menuda y permanentemente vestía de negro. Pero lo que la hacía distinta de otros pobres de la ciudad era su dinamismo. Ta co na ta no pedía en una esquina o en la puerta de una iglesia, no; ella pedía o recibía dinero sin pedirlo pero sin dejar nunca de andar; porque nunca paraba quieta. La podías ver caminando a buen paso por cualquiera de las calles más frecuentadas, desde los cantones al puerto; siempre en marcha, siempre como si tuviera prisa, como si algo se le escapara; desde la mañana hasta la noche.


Pero lo que realmente la hacía peculiar y conocida entre la chiquillería, que alegremente la perseguía y se mofaba de ella, era el hecho de caminar eternamente con una mano delante de la boca que no retiraba ni para hablar y que a cualquier pregunta que se le hiciera contestaba invariablemente con aquella misma frase que la hizo famosa: “Nunca chejamos” (*)

- Ta co na ta, ¿de dónde vienes?

- Nunca chejamos.

Y las historias que de ella se contaban decían que efectivamente había perdido algo. Contaba esa leyenda que había sido una joven de buena familia despierta y bella, y que había tenido un novio que la idolatraba, pero pobre. Este novio marchó a hacer las américas en busca de una dote con que llevarla al altar. Y que una vez lograda aquella riqueza ansiada embarcó en un frágil navío tristemente naufragado frente a la Costa da Morte en una noche tormentosa y aciaga; y que ni aquel novio ni la fortuna soñada llegaron jamás a puerto.

- Ta co na ta, ¿dónde vas?

- Nunca chejamos.

Cuando murió se encontró debajo de su colchón una arrugada fotografía de aquel novio desaparecido y una bolsa de basura con más de diez millones de las antiguas pesetas. Enterrada en el cementerio de Catabois, sobre el frío mármol de la losa que cierra su tumba, y si separas la maleza que hoy en día la cubre, aun puedes leer aquellas palabras que tantas veces ella repitió en vida y que aquí, en el cementerio, alcanzaron por fin todo su profético sentido: “Nunca chejamos”.

(*) “Nunca llegamos” en castellano.


THIAGO - Madrid, España.
http://elblogquethiago.blogspot.com/
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Thiago, también es autor del relato "Mis dos perras" que puede leerse en, Linde5-otro enfoque (Contra el abandono y el maltrato animal).

sábado, 23 de junio de 2007

La boda

Y vivieron felices para siempre" así termina la historia que aquí comienza, la historia que cuenta el cuento que aquí les cuento.

"Si acepto" dijo ella, mirándolo a los ojos, entregándole el alma.

No habían anillos, ni trajes de alto costo, solo los novios vestidos como cualquier día, mano sobre mano, corazón sobre corazón.

El cura improvisado para la ocasión era Carlitos, el vecino de enfrente de Andrés el novio. Carlitos y Andrés habían compartido muchas aventuras juntos, y en esta ocasión no lo podía dejar a pata, y si bien de cura no tenía nada, se había aprendido el versito y estaba dispuesto.

No daba para ir a una iglesia, con una reunión entre amigos alcanza y sobra, así habían acordado Andrés y Claudia, los novios, total a nadie más le importa.

No era nada del otro mundo, a la fiesta estaban invitados los amigos íntimos, la hicieron en el barrio, en el fondo de la casa de Beti, la amiga de toda la vida de Claudia, en total eran... bueno más o menos unos diez, contando a los novios y todo.

De comer habían juntado poco, es que no había mucha plata, unos bizcochos que trajo Víctor, el mayor del grupo, el que se encargaba de la organización, que además había pedido que alguien si podía trajera una torta, pero como no dio para tanto, en su lugar consiguieron una rosca dulce, y la adornaron con grageas y chocolates. Al final de cuentas está bien, lo importante era celebrar.

El día anterior Claudia lloraba y reía como loca, una mezcla de nervios y alegría, mientras sus amigas le ayudaban a elegir el atuendo.

- Este pantalón te va bien, lo usas con esa blusa, la amarilla esa que te queda tan linda.
Para el no fue tanto el problema, los vaqueros de siempre y la camisa bien planchada, eso si, los zapatos si, los que usa para las fiestas, los veintiúnicos, que ya tienen su tiempo pero que todavía sirven para hacer facha.

Hacía una semana que lo habían decidido, el se lo había pedido de rodillas, tal como en las películas. No le importaba que dijeran los demás, "total nunca me toman en cuenta" decía medio ofendido, "al que no le guste que no mire" y tenía razón.

Todos mas o menos sabían que eran el uno para el otro, los dos estaban medios locos, "mira que casarse así tan de repente, está bien que se quieran pero están medio locos" así los molestaban, medio en joda medio en serio, pero ellos se reían, que sabrían los otros de todo esto.

Hacía tan poco que se conocían, solo hace dos años que Andrés había llegado al barrio, pero el amor le pego de lleno el primer día que vio a Claudia, y ella sabía también que ese fue el momento.

Y así fue como empezó la historia, un cruce de miradas y una sonrisa.
El final ya lo conocen, después del "si acepto" vino la fiesta, cortaron la rosca y brindaron con jugos.

Vivieron felices para siempre es lo que dicen, yo no los volví a ver desde la fiesta, se que Andrés entró a la escuela ese mismo año, a sus jóvenes seis años ya era casado, y su novia algo mas grande, de siete y pico.
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(Dedicada a Lukita que pidió una historia feliz !!!)
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WILSON CRUZ - Montevideo, Uruguay.
http://pensadonia.blogspot.com/
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Wilson Cruz, también es autor del relato "La lección" que puede leerse en, Linde5-otro enfoque (Contra el abandono y el maltrato animal)

viernes, 22 de junio de 2007

De vos

de vos recuerdo que llevabas a la vida como a un pajarito sobre tus hombros
le ibas contando
eras tan hermosa ahí en ese instante
eras la mujer que llevo adentro
de vos recuerdo que tenías un pañuelo
al fin de los días era más que eso
era una mascota que bajaba por tu cuello,
que se envolvía en tus muñecas, y que saltaba hacia mí
cursi, si. y letal
de vos tu palabra canapé
tu mochila con discos de milton
tu mochila con poemas trazados con un clavo sobre papeles de diario.
era tanto el error, pensaba
que al romperse seguro iban a nacer cuervos
mientras tanto yo era el caminante del cordón
de vos la insistencia en pararte a mi izquierda
de imitarme los gestos
de mirarme con cara de 'ya me voy'
y ya.
otros llevan a la vida adelante
como un carrito del súper
o detrás
como un lastre
algunos al costado, como una vieja amiga que les vá contando
ahora mismo miro desde una ventana con una tazá de té en la mano y no quiero morirme
es casi lo mismo
ahora mismo yo tengo un pañuelo en mis manos
es algo que encontré en una feria de ropa usada y que compré porque tuve ganas
ahora mismo morrison me parece un tanto hinchado
no escribía tan bien
pero sabía irse despacio
de vos recuerdo que la gente nos miraba
que decías las cosas para que que no te entienda
que en los bares la chica que atiende me sonreía mucho cuando iba con vos
menos cuando iba con un amigo
nada cuando solo
un día despertaste y yo
dejando negros graznidos huérfanos
salí de viaje hasta este poema.
-o-
LUC - Córdoba, Argentina.
N/C

Un vampiro chévere


Un vampiro chévere.Mucha tinta y sangre ha corrido desde que en 1897 Bram Stoker diera vida aDrácula, ese vampiro siniestro obsesionado con la antihigiénica manía de chupar el cuello de cuanto infeliz se enredara entre sus colmillos.
Ciento cincuenta y cuatro películas, treinta novelas largas, ciento veinte cortas, diecinueve series de televisión y seiscientos cómics dan cuenta de la popularidad del bicho transilvano. ¡Ya quisieran muchos políticos semejante aceptación...!
Remontando el hilo de sangre de la leyenda buscamos los orígenes de la misma y nos topamos con que Drácula, como todo los rumanos, nació en Rumanía. Su verdadero nombre era Vlad Tepes y el apellido Dracul, que significaba enlengua nativa el diablo, le venía por sangre directa de su padre Vlad Dracul, que en las crónicas sajonas es llamado Dracule y en las bizantinas es señalado como Draculis. Mas, este último señalamiento fue motivo de varias mordidas de cuello y de otro río de sangre puesto que el viejo vampiro, celoso de su fama de sanguinario y cuco de los musulmanes, sospechó en el mote ciertas alusiones respecto a preferencias sexuales que no convenían a un vampiro de colmillo en cuello.
Dracul, como todo vampiro bebedor y de mujeres chupar, tuvo su hijo: el príncipe Vlad Tepes, el cual siempre firmó con el nombre de su beodo progenitor. Este muchacho superó con creces los hábitos y fama de su padre,llegando a ser llamado El Empalador, por la no tan feliz manía de sentar a sus enemigos sobre una estaca afilada.
Se cuenta en los bares y bancos de sangre de Transilvania que Tepes, el Draculita, frustró los sueños del sultán turco Mohamet II de conquistarEuropa. Ante el horror de unos pocos sobrevivientes, el príncipe cristiano sentó en las estacas a 250,000 moros que atravesados por salva sea la parte se vieron en la odiosa obligación de morir -como cualquier otro hijo devecino sobre semejante trono-.
También corre aún el chisme en los antros sangriólicos que, ante las numerosas quejas del aumento de los pobres en el reino, el joven Vlad se decidió a organizar un ágape en su castillo de las afueras de Valaquia. Mesas monumentales y bien surtidas eran la delicia de los pobres invitados,y abundante vino regaba los manjares. Cuando el convite alcanzó su apogeo,pirotécnicos apostados en los muros externos prendieron fuego a la posada para preparar el plato principal: mendigos a la brasa. A la mañana siguiente el problema de los menesterosos estaba resuelto.Por si las moscas, acá en estos lares, nos colgaremos un colmillo de ajo en el cuello porque los vientos que soplan- navideños y huracanados- anuncian que expertos vampirólogos se han infiltrado en los más influyentes puestos de poder y toma de decisiones...No más vuelva la mirada hacia el coloso del norte y verá.
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Julio Enrique Briceño Bravo - Ciudad de Panamá, Panamá.
N/C

jueves, 21 de junio de 2007

Capacidad de convicción


Calor, mucho calor. Río de Janeiro lucía la estridencia de sus colores bajo el sol matutino. Las playas ya sucumbían al bullicio de los bañistas. La ciudad aguantaba estoicamente el ígneo ataqué a su cemento, y las antenas de televisión maniobraban su timón en busca de los vientos.

El pintor dejó la avenida Getúlio Vargas, atravesó el barrio de Maracaná, y enfiló hacia Jacarepaguá. El resol levantaba vapor del asfalto y los coches de adelante parecían no tener ruedas, y avanzaban como flotando en la exhalación del pavimento.

Carlinhos, mientras tanto, desde el mostrador miraba a la clientela.
- He tenido suerte -pensaba-. La gente viene y gasta. El bar funciona.
Recién hacía un mes que lo había abierto.
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En la punta de la rua Geremário Dantas apareció el furgón del pintor. Rodaba despacio, ya que los coches discurrían aletargados; igual que si obedecieran a un dios de fuego que los empujaba a andar. El pintor iba directamente al Largo da Pechincha a ver un cliente.
Dio muchas vueltas y aparcó como pudo, o, mejor dicho, como lo dejaron aparcar. Descendió del vehículo, y haciendo flamear las llaves en su mano se encaminó hacia el local.

- Buenas, soy el pintor.
- Lo estaba esperando.
- Pues se acabó la espera. Aquí estoy.
- Muy bien. Como le dije por teléfono, acepto el presupuesto.
- Entonces vamos directamente al asunto. Usted quiere que le pinte un cartel en la fachada
-Sí. Quiero que ponga; "El bar para toda la familia". En letras bien grandes y que abarque de pared a pared.
- "El bar para toda la familia", ya lo apunté. Ahora voy a la furgo a buscar el material y ya mismo me pongo a trabajar.
El pintor fue hasta la puerta y se detuvo dubitativo. Luego volvió al mostrador.
- Perdone. Usted haga lo que quiera porque para eso paga. Pero, ¿no le parece que eso de "la familia" está demás? ¿Los niños van a venir al bar? Va a tener problemas con la justicia, y el juez de Menores le va a cerrar el negocio.
- ¡Tiene razón! Entonces ponga "El bar para todos".
- ¡Eso está mejor! Ahora sí, voy al furgón a buscar el material.
Llegó a la puerta después de esquivar un borracho que se echó hacia atrás con silla y todo. En la puerta se paró un segundo. Y retornó al lado del dueño.
Usted, disculpe. Sinceramente, haga lo que quiera. Pero, si se deja aconsejar, me parece que eso de "para todos", sobra. Un bar se entiende que es para todos.
- ¡Nuevamente tiene razón! Ponga bien grande "El bar". Qué se lea desde lejos.
- ¡Eso me gusta! A menos palabras más espacio, y con más espacio el cartel luce mejor. En un momento vuelvo. Tengo el furgón a la vuelta de la esquina.
El pintor arribó a la puerta de entrada, después de mirar de reojo a otro borracho que al pasar le hizo una reverencia. En la puerta se frenó. Meneó la cabeza, y resueltamente regresó a la barra.
- Usted, perdone. Pero, ¿para qué el artículo "El"? Nadie va a decir "La" bar. Francamente, creo que "El" está demás.
- ¡Pues sí, es verdad!. Quite "El" y pinte la palabra "Bar" bien grande, de pared a pared. Qué se vea desde Copacabana.
- Usted sí que es inteligente. Capta en el aire la esencia del arte de pintar carteles. Ahora, con su permiso, voy a mi furgo a buscar el material. Me dominan las ganas de comenzar.
A duras penas llegó a la entrada, pues antes tuvo que aceptar un trago que le ofreció otro borracho. En la puerta se paró de golpe. Movió la cabeza y volvió junto al dueño.
- Disculpe. Pero me parece que poner "Bar" es una redundancia.
- ¿Por qué?
- Dígame, con la cantidad de borrachos que hay aquí, ¿usted cree que la gente va a pensar que esto es un confesionario?
- ¡Tiene razón Entonces, no ponga nada.
- Una decisión inteligente. Ahora págueme que me voy al bingo.

PAULO VIEIRA - Río de Janeiro, Brasil.
07paulo07@gmail.com
Traducción, Ricardo Muñoz José.

sábado, 16 de junio de 2007

La estatuilla


El niño está solo en casa. El niño decide jugar. Va de un juguete a otro buscando uno que le permita llenar los minutos con la imaginación y la energía que surgen naturales de su cuerpo. El niño opta por el LEGO. Abre la caja y vacía las fichas sobre el suelo de parquet. El sol de la tarde resbala anaranjado por las paredes de la habitación. El niño se arrodilla. Es un niño como todos. No es necesario describirlo. El niño se pone a armar naves espaciales, autos imposibles, casas futuristas que cobran vida en el espacio purísimo de su mente. El olor de la casa vacía llena el aire. Es el olor del silencio. Es el olor del tiempo. Es el olor de la memoria. De pronto, el niño levanta la vista y ve la pelota de fútbol en un rincón del cuarto. El niño decide practicar un rato. Quiere ver si le es posible lograr más de diez dominadas seguidas. El niño se olvida del LEGO. Las fichas de colores quedan regadas sobre el piso de parquet. Charco de la imaginación. El niño toma la pelota. Huele a cuero. Huele a risas. Huele a gol. Luego del primer intento se da cuenta de que el espacio de la habitación no es suficiente para practicar. Le provoca salir, pero sabe que no puede hacerlo sin permiso. El niño duda, piensa que nadie dirá nada si sale sólo a la puerta, pero opta por quedarse. No le gusta desobedecer. Es un niño bueno. Entonces, el niño decide bajar a la sala. Ahí tiene más espacio. El niño toma la pelota y baja las escaleras. Está emocionado. Sabe que si logra hacer las diez dominadas impresionará a los amigos en la escuela. Se para en medio de la sala. Se concentra y deja caer la pelota sobre el empeine: uno, dos, tres, cuatro, cin… No le sale bien. Recoge la pelota y lo vuelve a intentar: uno, dos, tres, cua… Otra vez falla, pero sabe que está cerca. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, sie… Entonces sucede lo otro, lo inesperado. La pelota vuela directo hacia uno de los adornos favoritos de su madre. La estatuilla blanca gira en el aire. En cámara lenta gira. El silencio se hace añicos. Explota en astillas de porcelana. El niño se queda estático. La pelota deja de rebotar en el otro extremo de la sala. El desconcierto inicial es reemplazado por el miedo. El Miedo terrible tras el que se esconde castigo. El castigo es un fantasma que ya conoce bien. El niño mira el reloj de pared. Sabe que sus padres llegarán pronto. El miedo aumenta. La casa huele a castigo. El niño se abalanza sobre el adorno. Recoge las piezas. Su reacción primera es la de intentar arreglarlo. Une las piezas. Piensa que es posible. Sube corriendo en busca de la goma y baja. Los segundos retumban en toda la casa. El reloj grita. Huele a castigo y a falta de tiempo. El niño no puede. La goma no sirve. Nunca antes había intentado pegar porcelana. No funciona. No funciona. Los pedazos no se unen. El tiempo alimenta al miedo. El niño piensa en esconder el adorno. En borrar el accidente. En rezar. En no ser descubierto. El niño no sabe qué hacer. Tiene ganas de llorar. Una y otra vez intenta pegarla sin éxito.
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Llegan los padres del niño. La estatuilla no está. La pelota tampoco. Se saludan. Cenan. Se acuestan. El niño no puede dormir. La estatuilla rota bajo la cama contiene toda la culpa. La oscuridad de la casa es la oscuridad de su cuerpo. Huele a noche. Huele a angustia. La verdad es imposible. El niño se duerme. No sueña.
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A la mañana siguiente, su madre lo despierta. El niño abre los ojos sobresaltados. La madre le pregunta por la estatuilla. El niño la mira y le dice: NO SÉ.
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JOSÉ ANTONIO GALLOSO - Lima, Perú.
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José Antonio Galloso es autor de tres libros: "Si huyes hacia adentro", "Tres días para Mateo", y "Recortes de la memoria (o El libro de la sombra)".

Enciendo mi sombrero


Enciendo mi sombrero

y se iluminan las habitaciones de mi mente.


Te encuentro en un rincón,

agazapado,

intentando esconder las manos,

llenas de respuestas.

Qué niño sigues siendo. . .

Ahora no me cabe ninguna duda:

fuiste tú quien volvió a apagar la luz.


Enciendo mi sombrero

y cantan las luciérnagas en la solapa de mi abrigo.

Sonrío,

no sé si por dentro o por fuera.

Se han despertado mis hilos conductores

y estoy otra vez, técnicamente viva.

-o-


REPORTERA DE INTERIORES - Madrid, España.
N/C

miércoles, 6 de junio de 2007

Corazón sin cielo


Qué le puede dar...
descanso, alivio a esta pena.
Tormenta sin misericordia,
profunda oscuridad que aliena.
Consuelo...al desconsuelo.
Quién la puede brindar...fin
a esta fatiga que asfixia mi desear.
Debilidad que alimenta mis tibios atajos,
angustia sin medida que aflige mis años.
Consuelo...al desconsuelo.
Cómo me puede encontrar...
sólo soy una sombra que puede aspirar
a un melancólico pesar,
enlutando sueños que temo plasmar.
Consuelo...al desconsuelo.
Sabrá escuchar este llamado...
si mi voz me ha callado,
si mi mirada esquiva ni oportunidad
remota le ha dado.
Consuelo...al desconsuelo.
Consuelo...a este corazón,
corazón sin cielo.
-o-
GUZSERGI - Rosario, Argentina.
N/C

¡Santo Dios! Mi hijo quiere estudiar


En un mundo amenazado por el fantasma de la droga, la violencia y las reelecciones presidenciales hay que andarse con cuidado a la hora de criar a los hijos. Ya la cosa no es tan fácil como se pintaba algunas décadas atrás.
Nosotros, las víctimas de la paternidad y maternidad responsable, sacrificamos horas de sueño pensando en el futuro de los niños: que si nos sale roquero, que si demostrará un nivel de inteligencia que para nosotros siempre fue esquiva, que si sabrá apreciar nuestra herencia cultural partiéndole la crisma al que se atreva a insinuar que existe bajo el sol algo mejor que el ritmo de Celia Cruz y, sobre todo, que nos acompañe en nuestras vigilias para pedir que, en las próximas efemérides de la Reina Madre, se le otorgue el título de sir a nuestro merenguero Johnny Ventura.
En fin, preocupaciones más, preocupaciones menos, todos los padres sin excepción sufrimos por el porvenir de unos malagradecidos que, más tarde o más temprano, andarán sobre sus propios pies, se marcharán de casa y volverán acompañados de unos pequeños duendes que perforarán nuestros tímpanos gritando ¡abueeelooo!
Por mi parte, después de meses de arduo análisis y estudio de la sección deportiva de La Prensa, he descubierto la luz al final del túnel.
Unos días atrás decidí reunir un poco de leña y montar una hoguera. Mi mujer, al ver aquello, pensó que sin posibilidades para sufragar los gastos legales de un divorcio, había optado por una solución más dramática y definitiva. Después de explicarle mis propósitos volvió tranquilizada a la telenovela y yo seguí en mi tarea de sacrificar en la pira todos mis libros y revistas. Ni uno solo se libró de las llamas: Cervantes, Shakespeare, Ingenieros, Druker...¡Incluso mi colección completa de Daniel Samper Pizano y de Playboy!
- En esta casa no quiero a ningún hereje con libros en la mano.
Mientras todavía ardía el estante de los libros, corrí a la tienda deportiva más cercana y gasté mis últimos ahorros en implementos deportivos: bates, balones de fútbol y basketbol, raquetas, manillas...
-¿Estás loco?, refunfuñó mi media toronja.
-Locos estaban mis padres que permitieron que sacrificara mi infancia y juventud en ese antro de escuela, aprendiendo pendejadas: Que si Magallanes descubrió América, Que si Balboa era un economista español desempleado que nos colaron los conquistadores, que si Panamá está ubicada en el mero corazón del universo...
Después de explicarle el asunto y de brindarme una merecida disculpa, mi esposa me ayudó a colgar un afiche de Figo, por cuyo traspaso el Real Madrid pagó 56.8 millones de dólares al Barcelona. Junto a él colocamos una foto gigantesca de Zinedine Zidane, cuyo mudanza al mismo Real costó la friolera de 68.8 millones. Arriba del televisor de la sala colocó una foto de Shaquille O'Neal, que en su momento le restó a las arcas de los Lakers 130 millones de dólares por acompañarlos durante siete temporadas. Por su parte, la puerta de la habitación del pequeño quedó cubierta por un póster gigante de Mike Tyson, quien 'violando' todos los antecedentes se apunta sus millonadas por cada repartidera de trompadas. La pared principal de la recámara luce tarjetas de Jason Giambi, inicialista de los Yankees de Nueva York, de Manny Ramírez y de Alex Rodríguez. Es lo menos que puede uno hacer para rendir culto al primero por encaletarse 120 millones por jugar siete temporadas, al segundo porque recibirá 160 millones por ocho temporadas y al tercero por los 252 millones en diez años ,también. Sobre la mesita de noche le colocamos la foto con marco nacarado de aquel basquebolista serbio de nombre impronunciable, Pedja Stojakovic, quien en su oportunidad firmó un contrato con los Maverick de Dallas por la graciosa suma de 90 millones de planchaditos verdes para cubrir seis años de servicios y encestes.
Definitivamente, mi pequeño tiene su futuro asegurado- y de paso asegura el que me quede a mí-. Todo es cuestión de disciplinarlo y de inculcarle vocación por algunas de estas carreras deportivas. ¡ Y cuidadito con que lo vea haraganeando con algún libro! ¡ Lo muelo a correazos!

.
JULIO ENRIQUE BRICEÑO BRAVO - Ciudad de Panamá, Panamá.
N/C

lunes, 4 de junio de 2007

El lamento de La Mocuana


La pérdida súbita de su inocencia caía sobre ella más fría y pesada que la oscuridad de la cueva que la amortajaba. El derrumbe de las piedras en la entrada aún resonaba en el esqueleto de su alma, como campanas que demasiado tarde le advertían del gran error que en nombre del amor había cometido. Silenciosa meditaba sobre el maldito y bello momento que conoció al blanco conquistador que con sus ojos claros como el cielo del Valle de Sébaco, y el cabello tan rubio como el oro que guiaba su destino, había hecho de ella un simple objeto de placer.
Acababa de ser enterrada en vida por el hombre que amaba. Había sido cruelmente engañada por aquél que la había convencido para que confiara en él y le contara el secreto del lugar donde el cacique, su padre, guardaba el tesoro que pertenecía a esta región esteliana. Generosa, lo había guiado hacia el lugar ambicionado y al obtener las riquezas, el ingrato había partido, dejándola muriendo de dolor, perdiendo poco a poco el juicio con cada lágrima de desesperación que derramaba por él.

Su padre se lo había advertido. Los blancos no se habían resignado con los regalos de oro que al principio de su llegada él les había obsequiado. Lo había notado en la codicia que se dibujaba en sus brillantes ojos al apreciar el precioso metal. Lo había adivinado en la lujuria que traicionaba sus miradas al contemplar a las jóvenes mujeres de la región. En su encierro, la hermosa india no le temía a la oscuridad y al silencio. Había crecido corriendo en los cerros, disfrutando el agua fresca de los ríos, jugando en la montaña. Encontrar la salida de la cueva no era su problema. Era otra clase de oxígeno el que su ser necesitaba. Había traicionado la confianza de su padre, había perdido la luz tierna de esos ojos que tanto amaba, y sospechaba que en su vientre una nueva vida comenzaba a latir.

Cuenta la leyenda que la actitud de su amante y su sentimiento de culpa provocó que ella perdiera la razón. Otras versiones de esta historia aseguran que fue el cacique enfurecido quien la encerró en la montaña, condenándola a un castigo eterno a pesar de conocer su estado de preñez. Sea cual fuere la triste situación, desde aquel momento la bella joven se convirtió en la Bruja de la Mocuana, espanto temido en toda la región. Se rumora que invita a los hombres que recorren los caminos a seguirla hasta la cueva, y ellos, seducidos por su negra y larga cabellera y su hermoso cuerpo no pueden declinar la invitación. Otros aseguran que se roba y asesina a los recién nacidos, y como pago por su delito deja a los padres del niño algunas pepitas de oro como un recuerdo macabro de su infortunio.

Fuente original: Leyenda nicaraguence.
Enfoque y narración: Martha Isabel Arana.

MARTHA ISABEL ARANA - Managua, Nicaragua.
Ilustración del texto:
DAVID ALFARO SIQUEIROS:
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http://nicaraguademisrecuerdos.blogspot.com/
http://marthaisabelarana.com/

sábado, 26 de mayo de 2007

Agujero negro


La noche me traga a veces
como un gigantesco
agujero negro
que me devora entera
succionando los huesos
y la memoria...


duermo así siglos enteros
no recuerdo ni mi historia
quedo tan desnuda que ni el
olor del último pétalo marchito
permanece en el aire
la atmósfera se anula de todo olor
no hay sonido, no hay aroma,
ni siquiera aliento
de mi respiración


Me pierdo en esa nada
que no logro
ver
ni entender
ni sentir
el hoyo oscuro
se apodera de mí
y no soy más
que espectro vacío
de su propio hueco.

-0-

Orquídea - Buenos Aires, Argentina.
N/C

viernes, 25 de mayo de 2007

Al cielo hoy, se le cayó una estrella


Cruzó la ciudad,

llegó a mi barrio

entró por la puerta de mi casa

se tumbó en mi cama

cerró sus ojos y

pidió descansar.

Entonces yo, que soy charlatana,

mientras mis dedos

recorrían sus vértices

le conté sobre las torres

de la catedral de mi pueblo.


Fue entonces cuando entendí,

que la historia y la astronomía

eran primas hermanas

de la anatomía.
-0-


Victoria García, "Charruita" - Los Angeles, California, Estados Unidos
N/C

Amantes del mar


Puedes mirar las marcas que nuestras noches han dejado en mi cuerpo?. Puedes mirar su cara en mis ojos reflejada, mi ansiedad por volver a él?
Soy su amante mucho antes de descubrir que le amaba. Soy amante del Mar.
Su deseo me destruye y no me deja caminar, estoy hincada y sin embargo siento que estoy todavía meciéndome entre sus manos. Me bebí uno a uno sus besos hasta negar el agua dulce de mis venas. No puse limites al cielo que le dí, para él inventé ternura, por el fui ciclón.
Tiene atada el alma mía entre sus espumas. Pero quiero ser libre.
Estoy sin saber qué hacer con este amor necio que no me deja vivir. Con los celos que me queman el alma cuando descubro que las arenas blancas le hacen el amor como si yo no importara, aquí estoy con la impotencia de ver como se va y como regresa para desvaneceré luego semi inconsciente entre las palabras melosas de la playa.
A mí me amó con sus mil estaciones, en el rojo del sol y bajo la protección de su madre la luna. Nos perdimos con caricias que no son de este mundo, con murmullos que nadie antes pronunció y que no me atrevería a repetir jamás.
A pesar de todo, no puede ser mío.
Sacúdeme el alma con agua dulce y vino fuerte, dile que he muerto, dile que no espero más, dile que mis años han llegado ya, que no puedo ir otra vez. Átame con fuerza y tira bien de mis amarras para no ir a su lado, cierra mis oídos con cera y maldiciones, no me dejes ir.

La Voz - Jalisco, México
http://nomiresporque.blogspot.com/

lunes, 21 de mayo de 2007

Esta semana cumplo años


Mi frente suda savia cada vez
más vieja y más sabia.
***
Mi savia es vida, que prepara
para cuando muera el tuero
que de lumbre…, gracias.

***
Veré mi sementera harta
de nostalgias que van dejando
surcos, donde el arado arranca
de la tierra sus entrañas.

***
Sembraré luego en esos surcos
más nopales y azucenas
y esperaré dando gracias
que llueva... y sea
mi savia más sabia.

***

Mar Alba - Barcelona, España.
.

Mar Alba, también es autora del relato "Paaaco..."
que figura en esta galería.
N/C

viernes, 18 de mayo de 2007

El niño que se durmió para siempre


El niño cerró los ojos,
y se durmió para siempre.
La noche de luna llena
heló sus tempranas sienes.
*
Y en el cielo de la aldea,
sin que nadie lo advirtiese,
un puntito más de plata
parpadeó palideces.
*
Cuatro cirios pequeñitos
rompen la caja de nieve,
en negras sombras disformes
contra las cuatro paredes.
-Las rosas blancas ovalan
su carita sonriente-
*
Y en el silencio amarillo,
que las penumbras envuelven,
los gemidos de la madre
se clavan como alfileres.
*
El tiritar de las llamas
la habitación estremece,
y al caballo de cartón
con pausado trote mueve.
-Último sueño infantil
ante el sueño de la muerte-
*
La aurora sopla los cirios,
y el ataúd de juguete
se destiñe de amarillo
y de oro nuevo se enciende.
*
La madre contempla el cielo,
donde a la noche siguiente...
Un puntito más de plata
sonreirá palideces.
*
Helena Saskya - Sevilla, España.
Ilustración del poema
Cândido Portinari - Criança morta
.
.
Helena Saskya, también es autora del relato "Mi niña de trenzas azules"
que figura en esta galería.


Flammable


Hay un denso deseo gravitando en la niebla y un ardor de crepúsculos sentenciados a convertirse en sombra.
Arden los meses, y las alas del ángel se estremecen contemplando la escala de la vida. Arde el amor. Se quema. Se autodevora. Echa toda su leña y se hace invisible para los pájaros, para los hombres y los tigres, para sí mismo. Con palabras arropa la desnudez de su grito. Y sale a escena como una fuerza cósmica. Huésped de voces múltiples y ecos transeúntes.
Hay un denso deseo gravitando en la niebla y un ardor de crepúsculos sentenciados a convertirse en sombra.
Tu cuerpo, ahora que se ha marchado todo el mundo, se ha acomodado a mi memoria.
En algún otro sitio tiene que estar tu nombre.

Quantum - España.
N/C

jueves, 3 de mayo de 2007

Levantar cabeza


Que gracioso, sentí algo parecido en una época de mi vida mientras estudiaba en la U, un cúmulo de cosas que iban de la mano de los amigos, las malas rutinas, el hambre de amor y el hambre de todo, un día me animé a levantar la cabeza, y por suerte pues no, no aparecí en un universo paralelo ni tampoco había una señora mayor a la que todo le importaba un pito......... habían miles.

Germán Delgadillo - Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

http://dementerebelde.blogspot.com/
N/C

martes, 3 de abril de 2007

Los que son no están muertos


A Los Torturados que Viven en Nuestras Luchas


No, ellos no están muertos
No se ha oscurecido el sol
ni se han apagado las antorchas

No, ellos no están muertos
No se han secado los océanos
ni se ha pulverizado el cielo

No, ellos no están muertos
No se han rendido nuestros pasos
ni se han dormido nuestros brazos

No, ellos no están muertos
No se han callado las guitarras
ni se han inclinado las montañas

No, ellos no están muertos

Viven en el rojo corazón de las putas
en la canción con que arrullan las madres
en la tesis del estudiante

Viven en el jardín que moja la lluvia
en la luz que cuela la luna
en el silbido de la brisa en la penumbra

Viven en el culto del colectivo a la justicia
en el suspiro del hombre que se enluta
también en cada sueño del que lucha

Viven en las fuentes que se rompen y paren
en las manos que labran y cosechan
en los niños que nacen y juegan

No, ellos no están muertos!

Viven en cada ml de sudor derramado
En cada bocado de aire respirado
En cada canción que cantamos!

¡Gloria al Bravo pueblo!
Porque ellos no están muertos

Dalila Benedetti - Caracas, Venezuela.

Clamor de un árbol azul que deja entrever raíces de rojo


Todo lo que harías, y yo sin más,
azul, desgarro hojas
en compañía...


El árbol de nuestro escenario
llora su primavera
una promesa en congoja azul
que cansada de alucinar busca lo que esconde
y sólo reclama factura de resinas y leños añicos.


Hoy él recorre mi aroma herbal, desnuda mi tronco
En el roce de unos labios, de una carne
caen las hojas, y en el murmullo
de palabras huecas
sólo suena el eco vacío de un nombre;
nombre que se olvida,
nombre que no espera,
nombre cuchillo que desgarra raíces
que pinta rojo en sábanas ajenas.


Y azul esconde rojo,
y en el sueño,
al despertar el alba,
siempre es rojo,
rojo de causa,
rojo de revolución,
rojo que inventa,
rojo que recrea,
rojo que deleita,
rojo que sueña,
el recuerdo
es ya sólo
mixtura de ocre tinto.
.
Adriana Gutiérrez - Puerto Rico
N/C

Una historia sobre Eva y el Paraíso


En el paraíso, un día Eva llamó a Dios:

_ Tengo un problema.

_ ¿Cuál es el problema Eva?_ Sé que me has creado, que me has dado este hermoso jardín, maravillosos animales y la serpiente con la que me muero de risa, pero no soy del todo feliz…

_ ¿Cómo es eso Eva?

_ Me encuentro sola y además estoy harta de comer manzanas.

_ Eva, en tal caso, tengo una solución. Crearé un hombre para ti.

_ ¿Qué es un hombre?

_ Un hombre será una criatura imperfecta, con muchas artimañas, hará trampas, será engreído…, vamos que te va a dar problemas… Pero va a ser más fuerte y rápido que tú y le gustará cazar y matar cosas. Tendrá un aspecto simple, pero como te estas quejando, le crearé de tal forma que satisfaga tus necesidades. Tampoco será muy listo y destacará en cosas infantiles como pegarse y dar patadas a un balón. Necesitará tu consejo siempre para actuar cuerdamente.

_ Suena bien _ dijo Eva mientras levantaba la ceja irónicamente._ ¿Cual es el truco?

_Tendrías una condición. Como será arrogante y narcisista, deberás hacerle creer que le hice primero. Recuerda, es nuestro secreto…de mujer a mujer.

Sólo Adán - Chile
N/C

lunes, 2 de abril de 2007

¿Cuánto?


¿Cuánto me puede doler el que me dejes? eso es algo que hasta hoy ni me lo había imaginado, me sentía tan seguro de que nunca me dejarías que no sé qué decir. No sé pero siento que algo de mí se ha roto en dos, ya no soy la misma persona de la que te enamoraste, eso lo sé. Pero quiero que me des una nueva oportunidad.
Espero que lo que me has dicho hoy no sea algo definitivo. Con nadie como contigo había pensado en el futuro, con nadie. Sé que soy una mala persona, y que lo soy también contigo... aunque sepa que no debo. Lo sé pero creo que tengo un problema que me hace ser así, no sé cuál es pero sé que algo anda mal en mí.
Anoche te fuiste en tu carro y me pareció que te ibas para siempre. ¿Porqué no te puedo decir esto frente a frente, porqué me escondo, como dices, detrás de una pantalla? No lo sé, mi amor.
Sólo quiero que estés bien segura que si terminamos nada va ser igual en nuestras vidas o al meno en la mía. Si algo me ha ayudado a seguir cada día, esa respuesta lleva tu nombre mi amor: pero no lo voy a escribir.
Sabes que es así, que me has ayudado en todos los aspectos de mi vida. Me haces mucha falta. Antes me preguntaba qué era el amor y ahora lo sé: Amor es lo que siento por ti, amor es no saber qué hacer si ya no voy a estar contigo, amor es saber que mañana ya no estarás para decirte algo, aunque yo nunca hable, aunque odies mis silencios ancestrales.
El amor es lo que me despierta cada día, sabiendo que eres tú a quién amo, no sé cómo explicarte lo que me pasa, pero siento que se me pierde el rumbo de todo.
Ojalá que no llores cuando acabes de llegar hasta esta línea. Ojalá que vuelvas a mi lado, mi vida. Te amo como nunca me sentí capaz de amar a alguien, ni a mi mismo.

Omar Olivares - Lima, Perú

sábado, 31 de marzo de 2007

El niño


"El lugar es pequeño atiborrado de escritorios y sillas de madera de oscuro barniz. No parece haber paredes pues una atmósfera gris circunda el lugar.

Estoy sentado en una de las tantas sillas, al costado de uno de los escritorios, a unos metros -en diagonal hacia la izquierda- una persona está sobre uno de ellos, proclamando un alegato. Soy el único presente... soy su único público.

Él es muy joven... mucho más joven que yo, viste Jean y camisa a cuadros, de cabello ensortijado aunque recortado en la nuca. Veo sus pies blancos ya que estaba descalzo.
Su lenguaje es culto, aunque se le nota turbado por cargados pensamientos. Pero dispuesto a dilucidar, a explicar y hacerme comprender para que recapacite.
El sitio está colmado de máquinas y aparatos electrónicos. Veo a mi lado un mudo teclado -ya que carece de símbolos- detrás de una pantalla en la cual puedo observar algo escrito que consigo deducir pero no recordar. El joven me sigue hablando de un niño prodigio, sus grandes verdades y la avidez del mismo en transmitírmelas. aunque consideraba que no llegaría fielmente a comprenderlo y lo turba esta situación profundamente.

De pronto el joven enmudeció. Miro a mis pies, ahora yo también estoy descalzo.

Un niño aparece delante de mí, de enrulados cabellos, pantalón corto, medias oscuras y zapatos negros. Su vestimenta es similar al clásico uniforme de colegio.
Su rostro transmite paz, su figura inocencia y pureza.
Me observa, me habla con su mirada, pero tampoco lo puedo comprender. Descubro que su verdad se pierde al final de cada frase, se distorciona derritiéndose, marchitándose y muriendo.
Detecto que es la bulla la que evita que lo entienda. Ella es la que mata su mensaje. La misma que me aturde por siempre y que me somete educando. Revelo su origen ya que detecto una radio encendida a todo volumen y la apago con una decidida mirada. Es semejante a una que había poseído y descubro muchas otras que también ahogo, reconociéndolas similares a la que alguna vez he tenido. Y vuelvo a encontrar otras tan o más chillonas, de otros formatos, todas análogas a aquella.Intuyo que debo cegarlas absolutamente a todas y así poder comprender al niño. Lo logro, pues consigo acallarlas a todas.

El joven se mantiene estático observándome, mas el niño -ahora elevado unos centímetro del piso- me sonríe satisfecho y el sueño se va lentamente desvaneciendo. Aunque antes conmovido descubro que la imagen del niño surge del espejo que siempre estuvo de cara a mí".

Adelanto de la primera entrega de la novela Man_siete_esferas (siete esferas).

Guzsergi - Rosario, Argentina.
http://www.soloparacorazonesultrajados.blogspot.com/
N/C

Imágenes de la muerte


Un silencio negro perfuma la espera... allá lejos algo se mueve

El cuerpo estacionado entre las sabanas, atrapado por un enjambre de tubos, iluminado por el pulso de esa luz que parpadea lento... un silbido rompe la monotonía de lo que ya nunca volverá a cambiar.Los ojos apuntando hacia arriba, mirando el vacío... siendo parte de la nada

Todas las dudas, todos los sueños, todas y cada una de las incertidumbres que me gobernaron, todos los miedos que me templaron, todos los caminos que me extraviaron; todo lo que fui, todo lo que alguna vez pude haber sido... todo se estanca y se pervierte con este calor insostenible que me penetra... el pedazo de plomo se va sin despedirse, y se va con un pedazo de mí como ultimo premio, como razón de existir... como una terrible excusa

Puedo ver mi pecho cuando sube y nada más.Una extraña sensación de paz me adormece.Ya no quiero pelear, un cansancio antiguo me invade; algo que no distingo me llama... ya no estoy en mi cuerpo... todo se define, por fin, despues de tanto sufrir, el tiempo se detiene... y yo me muevo
La luna se reflejo en el acero del puñal antes de que el filo se hiciera huésped de mi carne, como un visitante lejano, ajeno e inesperado... el calor de la sangre, el frío de la calle, la angustia de no entender y todas las imagines que se arremolinan en mis ojos para que no se me escape el recuerdo... quedo, en la ultima bocanada, el alivio del final y el desprecio de esa ultima gota de aire que se negó a entrar...

Se enciende una luz al final del túnel... mis pies me llevan hacia ella con un gesto mecanico, no entiendo la razon, pero no me puedo detener, mi cuerpo ya no me pertenece... este quiebre es apenas un cambio en la mision, un atajo o una inevitable consecuencia... alguien me invita a pasar a un lugar desconocido... ahora, definitivamente soy habitante del recuerdo.

Pablo Díaz - Colonia, Uruguay.

Nuestro mundo nos da esa luz

NUESTRO MUNDO

Es un espacio de nuestra intimidad y de nuestro momento.

Es la sonrisa de cualquier hora y la alegría de despertar
luego de embriagarnos de nosotros mismos.

NUESTRO MUNDO
Son palabras por querer entregar lo mejor de nosotros.
Donde se han vivido días multicolores o de aquellos claro
oscuros que van seduciéndose ante el espacio vacío.

NUESTRO MUNDO

Es volar más allá de la imaginación.
Es el escuchar a través del silencio,
nuestros más profundos sentimientos.

NUESTRO MUNDO

Es luz, es entendimiento, es un aprender a compartir.
Es algo así como vivir el cuento fantástico
de dos protagonistas que bailan al compás de una melodía
que cantan los corazones trasnochados.

AL FINAL NUESTRO MUNDO

Nos ha enseñado que el amor es una emoción
tan completa que compromete tu ser entero.

Es haber aprendido lo importante ser parte de otra persona.

Porque el amor es entusiasmo es compartir, es verdad, es unidad.
Porque el amor da vida a tu cuerpo, ternura a tu alma
y belleza a tu vida.
Es salir de nuestro mundo para viajar a otro.
Es ir a compartir un nuevo mundo lleno de luz y amor
-o-

Jaimie Bejarano - West Palm Beach, Florida, Estados Unidos.
N/C

martes, 27 de marzo de 2007

Un loco bajo la lluvia



Ayer por la tarde salí a caminar. Fue una típica tarde de julio post-veranillo. De esas con mañanas de sol calcinante y tardes de diluvio, o en las que se cumple aquello de “mañana oscura, tarde segura” (segura de qué? …ni idea). Por lo tanto no me extrañó en lo más mínimo que a mitad de camino se regara medio cielo sobre mi cabeza, con goterones tan fuertes que golpeaban.Sin embargo, esta vez no despotriqué contra la lluvia (a pesar de que me ando mojando por voluntad propia, siempre termino maldiciendo porque me mojo y se me empozan los zapatos). Ayer me quité los lentes, saqué la greña del gorrito que la cubría, y dejé que la copiosa lluvia, de goterones tan fuertes que golpeaban, me mojara el pelo y me chorreara por la cara. La ropa se me puso pesada y los zapatos se inundaban cuando pisaban los charcos. Pero nada de eso me importó. Ayer, por primera vez en mucho tiempo, disfruté la experiencia de mojarme.Eso me hizo recordar un añejo episodio de niñez, la primera –y creo que fue la única– vez que fui llevado a “la dirección”, estando en el kinder. La terrible falta: jugar bajo el aguacero y llegar empapado a clase. Me pregunté por qué privarán a los niños desde tan corta edad de disfrutar esas cosas tan simples y tan ricas, como jugar bajo el agua o explorar la tierra con las manos o acariciar al zaguate desnutrido de la esquina o simplemente demostrar un poco de afecto genuino a alguien. Y son estas pequeñas cosas las que le dan sentido a la vida.Y a propósito de eso, como dijo Merilee S. Grindle refiriéndose al PIB:
“el producto nacional bruto no toma en cuenta la salud de nuestros hijos, la calidad de su educación, ni el gozo en sus juegos. No se incluye en él la belleza de nuestra poesía, ni la solidez de nuestros matrimonios, la inteligencia de nuestros debates públicos, ni la integridad de nuestros funcionarios públicos. No mide nuestro ingenio, ni nuestra valentía, tampoco nuestra compasión o nuestra devoción a la patria; en pocas palabras, lo mide todo, menos todo aquello que hace que valga la pena vivir la vida”
Por eso, ayer no me importó si los ruedos de mis pantalones se ponían pesados por el agua, si mis pies nadaban dentro de las tenis, si la ropa iba a durar una eternidad secándose por falta de sol, si el precio de mi travesura iba a ser una gripe asesina, si la gente me miraba raro por la calle, como si estuviera loco… En cierta parte ayer fui un poco más loco que de costumbre. Un loco que camina bajo la lluvia. Pero fui un loco feliz. Y eso es todo lo que importa.
.
Esteban Alfaro Moscoso - Costa Rica.
N/C

miércoles, 21 de marzo de 2007

La vida sobre ruedas



Ricardo me pidió un cuento, pero, como no tengo ninguno conmigo, optó por una reseña de mi libro, La vida sobre ruedas.

Desde que fue publicado, no ha dejado de sorprender a los lectores a donde quiera que vaya. Quizás porque reflejo la vulnerabilidad de un ser humano, al tener que enfrentarse a un accidente que lo deja confinado a una silla de ruedas.
Los pensamientos, los sueños y la esperanza cobran un nuevo matiz en la mente de Sebastián, el protagonista de la historia, un joven de apenas 17 años, que de un día para el otro ve desvanecido su futuro lleno de gloria. Y que ahora, en su nueva condición, su destino se muestra incierto. Sin embargo, irá descubriendo que la vida es y sigue siendo lo que siempre fue para él; una fuente inagotable de emociones, fracasos, conquistas personales y espirituales.

Situaciones jocosas, inesperadas, y el amor como base principal, jugarán un papel importante en la historia. Natalia, el gran amor de su adolescencia siempre estará presente, todos los días, aunque no estén unidos corporalmente; ella, con su poder inigualable de tansportarse de un lugar a otro, nunca lo abandonará. En cada noche fría, mientras él convive con la soledad y la escasez de recursos económicos, sentirá su calor en un abrazo inimaginable.

"Todo tiene una razón en esta vida, de lo contrario no tendría sentido". Son las palabras que su padre solía repetirle, y que él guardaba en lo profundo de su corazón para continuar adelante.

Con "La vida sobre ruedas" he recorrido varios países: Perú, Uruguay, Argentina, y ahora España, y me han recibido en Instituciones, Universidades, Colegios, Centro Sociales, Iglesias, llevando el drama de Sebastián a todas aquellas personas que en el conjunto, somos una sola.
El periodista peruano Héctor Alva Centurión, en esta frase resumió el contenido de mi obra: "Un mensaje de vida y esperanza que traspasa las fronteras".

Rubén Rivera Flores.
rubenn35@hotmail.com

Visitar: Fundación Artistas Discapacitados
www.artistas.org.ar (Sección literatura)

sábado, 10 de marzo de 2007

El poeta del aire

El carnicero era un amante de las cosas etéreas, aunque cada día tuviese que cortar contundentes masas musculares y hundir sus manos en el ganado. Había descubierto mundos sutiles fundidos en la inspiración y en la espiración del aire. Ámbitos delicados, poéticos, trascendentes. Puros, filosóficos, metafísicos.
No se cansaba de comentar a sus clientes las propiedades transformadoras del oxígeno, los poderes ocultos del hidrato de carbono y la delicadeza perceptiva de la retención del aire, mientras aserraba alguna columna vertebral o acuchillaba un muslo.
En su barrio empezaron a dudar de su cordura y a comentar que, debido a su oficio, se había contagiado del mal de las vacas locas. En el bar “Noche y Día”, en cambio, atribuían sus rarezas a esos parches que se ponía en la nariz para respirar mejor.
Su esposa se entregó a turbias sospechas sobre todo a causa de sus escapadas nocturnas, aunque los vecinos le aseguraron que nunca lo habían visto en las pistas de baile ni en los lupanares, tampoco en los clubes de alterne ni en las saunas, menos aún en los bingos o en los campos de fútbol. De algo estaban todos seguros: nunca acudía a ningún local público ni privado.
Don Carnal se limitaba a recorrer la costanera, a respirar cada noche el aire puro de los álamos y del río.
Su esposa apuró las graves decisiones un Viernes Santo, cuando él llegó a las tres de madrugada.
"Querida, no pienses mal, créeme, sólo salgo a respirar el vapor de las estrellas", le explicó por enésima vez él, con voz tierna.

Pero no le sirvió de nada.
Un juez necio y sin sensibilidad falló en su contra en la vista oral de divorcio. Y poco después emigraba a una región remota con el aire más puro de la tierra y en donde incluso los ángeles danzan llevados por la brisa.
Cuando le presentaron al Gran Lama, éste le explico que entre los monjes los síntomas que él mostraba eran conocidos como lung o mal del aire, propio de los grandes meditadores que se pasan años recitando mantras en las remotas cuevas del Himalaya. Y le dijo que podía ayudarlo a curarse. Pero Don Carnal no quiso.
Así era feliz. Había aprendido a respirar poesía.
.
Mónica Sabbatello - Barcelona, España.
N/C

jueves, 8 de marzo de 2007

Conversación entre Borges y Cortazar en el infierno.


Edgar Poe, junto a Satán, sonríe viendo a través de la ventana cómo en la sala contigua Cortázar y Borges hablan acerca del cuento. El primero dice que su cabeza estalla cada que va a escribir uno, que un coágulo de materia informe se instala en su mente y no puede descansar hasta deshacerse de la obsesión por quitárselo. Borges hace cara de aprobación y le dice al otro que cuando uno ve una sola cosa, esa cosa única es absoluta, para vos los cuentos son la moneda de veinte centavos, y Cortázar responde que no vale citar a Chesterton, en el infierno la fama equivale a 300 latigazos. Va, qué importa, si ya todos estamos latigados y la carne se acostumbra, dice el viejo al leucémico. Y qué de los cuentos, nunca me sentí escritor de alguno, yo no era más que un colador en el que se estanca la mierda y el agua ya menos sucia seguía fluyendo, dice Julio sentándose de nuevo en la pila de discos de jazz. Y vaya colador que fuiste, se te nota en la cara que toda la mierda se quedó en vos. Gajes del oficio. Gajes de la marihuana. Del oficio te digo. Ya ves que nosotros no escribimos sin perversiones, somos los medios, amanuenses de algún boludo del más allá o más acá que se cree cuentista. Demiurgos decís, somos el canal por donde esa masa logra filtrarse a esta realidad. A qué llamas realidad vos, yo lo que veo es un mundo cada vez más desconocido, bueno, ahora que estamos aquí, dentro de nosotros, la cuestión es menos triste, aquí nos olemos. Este es en verdad el mejor lugar para escribir un cuento, pero el calor y la penumbra me sacarían los ojos antes de escribir plaff; Jorge, te imaginás qué hicimos mal para estar acá. No sabés que la señora de la registraduría nos odia. Ah sí, la misma que me dijo que Cortázar era un señor de pelo blanco. Ésa, cada quien a su castigo, pero a ella le tocó la mejor parte, en su vida fue editora. De cuál editorial. No recuerdo. A qué autores publicó. Ahí va el punto, ese plagiador de Coelho que a veces viene a latigarme él mismo. Ya veo, si hubiéramos escrito como él estaríamos con ángeles y flores. Puaj, para mí mejor estar aquí y recibir estos fustazos que arriba con ese contentillo blancuzco y amarillento de la conformidad. Escribieron que los cronopios eran inmortales, va que me morí y lo inmortal fue lo escrito. Eso es lo que vale, llegamos a vivir y estamos de paso. Te cuento lo que pensé leyendo el Quijote. Dale. Que los hombres existen para leerlo y morir sabiendo que ese libro va a seguir cumpliendo centenarios. Como todas las cosas, mirá que en unos años nadie leerá a ese Paulo, y así lloremos del dolor, el imbécil vomitará las frutas. Ahora creo que el cielo es para los mediocres. Lo es. Pero vos hablabas mucho de Dios, que era esa imaginación infinita. Y qué, ahora Dios no existe, si es que alguna vez lo hizo en la Tierra. Dios es un mal cuento, maula, un cuento breve muy largo. Y evidente, no hay nada mágico en él más que el nombre, no es real, pertenece al imaginario de los hombres, pero qué hombres tan poderosos. Te volviste ateo en las llamas. No, en las llamas me volví ateo. Ah, Quiroga. Bah, Quiroga, Camus, Chesterton, Schopenhauer, Baudelaire, Montaigne, Sartre, vos, yo, a quién le importa, somos el mismo y somos nadie, cada loco con su puta. O con su mate.
.
Jonathan Torres - Colombia.
N/C
VIVIR ES EL ARTE DE ATRAVESAR ESPERANZAS. -R.M.J.